<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808</id><updated>2011-10-28T14:06:31.074-05:00</updated><title type='text'>c i n e m b a r g o</title><subtitle type='html'>críticas y divagaciones cineras. por: beto mendoza (afecto a la cinefilia... y a otras "filias").</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-3703821406756872802</id><published>2011-07-21T19:46:00.011-05:00</published><updated>2011-07-22T14:10:41.057-05:00</updated><title type='text'>estreno</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#009900;"&gt;THE TREE OF LIFE&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 205px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-CeYrBoUgTFE/TijKkI1m8zI/AAAAAAAAAD4/Jdnwr4ASgqk/s400/tree-of-life523.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5631974056223241010" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Aún recuerdo vívidamente la tarde de Marzo del ’99 en la que fuí al cine a ver una película de la que había escuchado mucho pero en realidad sabía muy poco: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘La Delgada Línea Roja’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Lo que más recuerdo fué el estado de hipnosis al que me sometió, mismo que se negaba a abandonarme incluso días después de haberla visto. Hasta ese momento no tenía idea de que el cine tuviera el poder de lograr tal cosa. Recuerdo, entre tanto, mi viaje de regreso a casa. La manera en la que todo parecía distinto, novedoso, de otro color. Y recuerdo, sobre todo, llegar a mi cuarto, acostarme boca arriba en mi cama y quedarme inmóvil por más tiempo del que se consideraría normal para un adolescente de 19 años (aún tratándose de mi clase particular de pasmoso e &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;hipoactivo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; adolescente de 19 años). Corte a 10 años después: soy fan de Terrence Malick. Gusto en conocerlos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Hablar de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘The Tree of Life’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; me resulta una hazaña difícil pero irresistible. Lo primero, considerando, sobre todo, que es imposible asimilarla con tan solo un par de revisiones. Lo segundo, porque semanas después de haberla visto por primera vez, aún no abandono aquel mencionado estado de hipnosis, que en éste caso podría bordear algo más parecido a la infatuación, suceso que, además de encontrar cada vez menos común a tantos años de ver cine de manera tan constante, le resta toda intención de imparcialidad a este texto. Pero heme aquí. Aún repasando sus imágenes en mi memoria, tan frecuente e inesperadamente. Aún ponderando las muchas inquietudes, apaciguando las muchas preguntas. Y sobre todo, aún sorprendiéndome ante su enorme belleza. Y me parece difícil hablar de éste filme, más que nada, porque corro el riesgo de convertir esto en una carta de amor descarada en lugar de un comentario. Y así será...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Para los no enterados, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘The Tree of Life’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; es el retrato impresionista, presumiblemente autobiográfico, contado con lujo de lirismo, de una familia -los O’Brien- en los suburbios de una provincia norteamericana durante los años 50’s. Podría -y solo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;podría&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;- tratarse de un largo flashback a la niñez del hijo mayor de esa familia, Jack, interpretado en su adultez por Sean Penn. Y solo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;podría serlo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; porque no hay nada que nos indique de manera contundente que el marco narrativo al que tendríamos que sujetarnos es el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘tiempo presente’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; del &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘protagonista’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, pues la narración salta de atrás  hacia adelante, y de más atrás hacia más adelante, en direcciones verticales y horizontales, de la creación del universo a la era prehistórica, de la era contemporánea a los años 50’s, del pasado de la madre al presente del hijo mayor, del punto de vista de un personaje al de otro… Y así sucesivamente. Todo de manera aparentemente aleatoria. Ésta no solo es la historia de un puñado de personajes, sino también la de de &lt;i&gt;todo lo demás&lt;/i&gt;. Primera regla dorada del cine ignorada. Y así, muchas otras (la estructura es prácticamente inexistente en términos formales, no hay tal cosa como actos ni climax, hay &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;set-up’s&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; sin &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;pay-off’s&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; y viceversa, ni siquiera puede hablarse de ‘escenas’ tanto como de ‘momentos’…). Éste es un filme que no juega bajo las reglas (aunque es y seguirá siendo juzgado en base a su falta de acato de las mismas).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘The Tree of Life’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; es una obra explícitamente espiritual, presumiblemente religiosa -no específica de ningún culto- sobre la relación del hombre con la divinidad, con la creación y la destrucción que se encuentran tan por encima y a la vez tan cerca de nosotros: las nebulosas espaciales de las que a veces olvidamos somos tan sólo la fracción de un ápice; los dinosaurios que alguna vez -como nosotros- caminaron por ésta misma tierra y la dominaron y -tal vez quizá también como nosotros- se extinguieron para dar lugar a un nuevo orden; la nobleza de la madre, la dureza del padre; el amor y competencia del hermano; el regalo de la vida y la siempre presente amenaza de la pérdida, la inexorabilidad de la tragedia. Éste es un filme para los que se fascinan ante las preguntas que nacen de los tan vastos y dicotómicos alcances, desde la esfera doméstica a la cósmica, de nuestro universo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Queda claro desde los primeros minutos de la cinta que lo que Terrence Malick pretende con éste trabajo -siempre ha habido rastros de ésta ambición en su cine, mas no de manera tan declarada como en esta ocasión- es crear una experiencia más allá de las potencialidades del medio. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘The Tree of Life’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; está más cerca quizá de la música y la danza que del cine. Exige asimilarse menos con la razón que con los sentidos. Creo que pocas veces antes se ha podido relacionar la siguiente expresión al cine con tanta autoridad: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;es una&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;meditación&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;El estilo de Malick es tan inusual, sus recursos tan vastos y sus inspiraciones tan específicas, que es fácil caer en la confusión. Su puesta en escena asemeja muy poco al cine que tenemos asimilado hoy en día. Su cámara, siempre inquieta, siempre extremadamente cerca de sus actores, nunca se siente obligada a posarse frente a ellos mientras pronuncian diálogo -o mantenerse hasta que terminen- y prefiere voltear, a veces sin anuncio o razón aparente, a contemplar, por ejemplo, una cortina que baila con el viento. La edición de sonido por instantes deja en silencio a sus personajes para poner en primer plano la música -o incluso únicamente al sonido ambiental- mientras aquellos pronuncian palabras mudas. Siempre tenemos una ilusión precisa, más clara de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;lo normal,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; del espacio físico que rodea la narración, como una especie de visión virtual de 360 grados. Malick se antoja determinado a lograr con su particular lenguaje esa tridimensionalidad que tantos otros han querido encontrar con la ayuda de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;gadgets&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Hablamos de un autor atípico que trabaja de manera intuitiva y apela menos a las capacidades intelectuales de su público y más al &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘consciente colectivo’, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;esa sabiduría y sensibilidad heredada y compartida que presumiblemente se ha transmitido de generación tras generación de manera inconsciente desde el inicio de la existencia de la humanidad (la influencia de Jung en su trabajo es notable).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Curiosamente, la gerente de la pequeña sala que hospedó la proyección a la que asistí, nos dio una pequeña introducción previa al comienzo de la misma diciéndonos: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘It’s a wonderful film. Just turn off your brains and enjoy’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Una recomendación curiosa para una película de Terrence Malick, tan profundas y llenas de significados como suelen serlo. Cuando comencé a verla caí en cuenta de lo que quiso decir. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘No intentes descifrarla, sólo vívela’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Ésta es una cinta que nos enfrenta a un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;contenido&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; que se teje en base a las sensaciones particulares que en cada quien evoquen sus imágenes, sonidos y texturas y cuya construcción apenas empieza una vez terminada la proyección. La experiencia es y debe ser distinta para cada quién. El significado, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;tu significado&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, vendrá, inevitablemente, después.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Lo más refrescante, y probablemente lo más desconcertante de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘The Tree of Life’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, así como del cine de Malick en general -lo que le hace también acreedora a las críticas de círculos más tendientes a la sobriedad- es su verdadera y sincera bondad. Su falta de cinísmo. Su calidad &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;anti-cool&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Nada sabemos del director  y sin embargo, lo conocemos incapaz de afrontar cualquiera de sus preguntas con frialdad, en oposición, por ejemplo, a un Haneke o un Kubrick. La filosofía, casi siempre la exploración racional y estructurada de las grandes preguntas, negada del romance que el desarrollo fragmentado y pragmático de la humanidad le ha desprovisto poco a poco, vuelve aquí a su estado idílico, infantil, entrañable. Es una filosofía que ya no exige una ceja arqueada. Exige, quizá, un enamoramiento con las hojas de los árboles o con los diminutos dedos del pie de un recién nacido. Parece decirnos que todas las grandes preguntas, e incluso tal vez sus respuestas, están ahí. El enfoque de Malick no es individual, como en casi toda clase de narrativa. Él no nos invita a encerrarnos en una caja ni nos persuade de compartir identificaciones con un personaje. El enfoque de Malick es holístico. No requiere de cajas. No exige instrucciones. Es un artefacto que se debe armar y cuyo producto final seguirá siendo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;amorfo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Y hermoso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Si debo intentar que el presente texto asemeje por lo menos un poco a una crítica, debería decir tal vez que Brad Pitt brinda la que para el gusto de un servidor sea quizá la mejor actuación de su carrera. Podría decir también que Emmanuel Lubezki se muestra con éste trabajo en la cúspide de sus ya conocidos poderes. Que Hunter McCracken, Laramie Eppler y Tye Sheridan interpretan a unos de los conjuntos mas creíble de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;niños-de-verdad&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (y no &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;niños-Hollywood&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;) que se ha visto en el cine y que Jessica Chastain es toda una revelación en el personaje de una angelical y estoica madre, con tan solo una pizca de diálogo y una enorme presencia. Y si me obligaran a poner algún &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘pero’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, admitiría que el tramo final de la cinta es mucho menos logrado y fascinante que el resto. Pero nada &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;debe ser&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; de ninguna forma en el cine de Terrence Malick, incluyendo nuestra infinita asociación de finales y puntos clímax. Siempre nos quedará una beneficiosa duda. Tal vez, dentro de algunos años, el final  de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘The Tree of Life’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; sea lo que más me guste de ella. O tal vez no.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Debo admitir que me resulta agridulce que habiendo gozado tanto esta cinta no me sienta capaz de promoverla indiscriminadamente. No sé a quién puedo recomendarla. Pero creo tener una pista. Einstein alguna vez dijo: ‘Sólo hay dos maneras de vivir tu vida. Una es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo lo fuera’. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘The Tree of Life’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; es para los que creen en la segunda opción.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;En pocas palabras:&lt;/b&gt; Fascinante, grandilocuente y sumamente hermosa. Una obra trascendental que será referenciada, mejor apreciada y, como toda obra maestra, beneficiada por el paso del tiempo.  Una invitación, progresista y esperanzadora, para entender que &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;i&gt;todos somos todo&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:'trebuchet ms';"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;¿Te lo explico con estrellitas?:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://smg.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/?action=view&amp;amp;current=5.jpg" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/5.jpg" border="0" alt="Photobucket" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-3703821406756872802?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/3703821406756872802/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=3703821406756872802' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/3703821406756872802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/3703821406756872802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2011/07/aun-recuerdo-vividamente-la-tarde-de.html' title='estreno'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-CeYrBoUgTFE/TijKkI1m8zI/AAAAAAAAAD4/Jdnwr4ASgqk/s72-c/tree-of-life523.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-9201544932571546236</id><published>2011-01-28T17:03:00.015-06:00</published><updated>2011-01-29T20:49:52.551-06:00</updated><title type='text'>Especial</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNMHEnKgtI/AAAAAAAAABo/q3h71fFnuK4/s1600/topheader2b.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 282px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNMHEnKgtI/AAAAAAAAABo/q3h71fFnuK4/s400/topheader2b.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567377248740868818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;El 2010 fue un buen año para el cine. No sé si esto se deba más a un cambio en mi apreciación del séptimo arte por razones personales, al haberme involucrado en varios niveles en la realización de algunos proyectos de pequeñísima escala en las ligas amateur y haberme dado cuenta de lo difícil, pero siempre emocionante, que resulta el reto de crear una historia, un puñado de personajes, un contexto en donde ubicarlos y lo más difícil aún que resulta intentar darles vida a esas creaciones mediante un proceso co&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;mplejo y extrema&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;damente colaborativo. El año pasado habrá sido quizás el año en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;el que má&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;s cine he visto en mi vida. Y probablemente, en el que más filmes he gustado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Me resulta interesante la mezcla de filmes a los que fuí llegando desde que comencé a formular esta lista. Entiendo lo mucho que tienen que ver con mis inquietudes del presente y lo mucho que las inquietudes de los realizadores actuales tienen que ver con el estado del mundo hoy en día. Dos comentadísimas cintas sobre el fenómeno &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Facebook&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, una oda a la familia desde los rincones de un hogar homosexual, un par de dramas románticos muy contemporáneos sobre la complejidad de las relaciones en una era donde el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;sexo débil&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; ya es tan solo un mito, un puñado de historias humanas contadas desde las mismas entrañas del mundo del crimen, un documental &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;en&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; la guerra, una cinta animada sobre las guerras que podríamos ahorrarnos...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Reitero: el 2010 nos dió mucho buen cine. Aquí mi &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;pe&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;queño&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; homenaje a lo más destacado­­– para bien y para mal– en el que por primera vez me he permitido la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;gringada&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, ante el exceso de buenos trabajos, de empatar dos cintas– cuya asociación tiene sentido según mi propia lógica– en un mismo renglón:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 302px; height: 25px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNMgt7BabI/AAAAAAAAABw/VsNi7UNneX4/s400/1a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567377689326741938" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNMHEnKgtI/AAAAAAAAABo/q3h71fFnuK4/s1600/topheader2b.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;He aquí una dupla de cintas de sencilla naturaleza que, además de tener en común su origen sudamericano y sus producciones mínimas (o en el caso de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘La Nana’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, ínfima), nos ofrecen finos retratos de personajes femeninos que se aferran con particular ahínco a sus heredados limbos afectivos. Ambos filmes– parte retrato de un contexto (en el que resalta en común el conflicto de clases) y parte diagrama de una psique– se enriquecen al sumergirse con detalle a sus particulares universos: un barrio popular peruano y una casa de los suburbios chilenos, respectivamente. Los autores, empáticos, sitúan a sus complejos personajes principales, que manifiestan sus demandas de amor de las maneras más extrañas y silenciosas, junto a otros con la paciencia y sensibilidad necesarias para, por lo menos, entenderlas. Es en este choque de bondades y reticencias en el que sus cintas parecen encontrar su significado. No hay nobleza que no sea capaz de disolver el temor y ablandar la dureza. No hay dolor que se aleje mientras se le retenga. Y el progreso metódicamente observado que nos regalan es sublime. Nos encontramos ante obras extraordinarias y maduras de una racha de jóvenes autores, Claudia Llosa y Sebastián Silva, quienes sin necesidad de volteretas narrativas ni efectismos se atreven a mirar con ojo sensible y microscópico al imponente y poco explorado mundo de lo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;ordinario&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, ese velado espacio de la ficción desprovisto de asesinatos, mercenarios de los sueños y naves voladoras. Y, hay qué decirlo, menudos viajes nos han regalado. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Perú/Chile&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 177px; height: 25px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNFk9ddqI/AAAAAAAAAB4/QMtJpnbHzJQ/s400/2a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378322576209570" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;A primera vista, el quinto filme de Darren Aronofsky constituye una crónica del descenso a la psicosis de la perfeccionista y virginal bailarina Nina Seyer&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;s (Natalie Portman en una indeleble interpretación). Una segunda y mucho más satisfactoria lectura la convierte en un tratado sobre los costes emocionales del &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;breakthrough&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. O en otras palabras, el acto de malabarismo entre salud mental y locura que le dedica el a&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;rtista a su arte. Independientemente de la interpretación que cada quién opte por darle, lo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;cierto es que Aronofsk&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;y ha creado una cinta hipnótica y envolvente, brillante en su forma y atrevida en su confección, al recuperar pedazos de géneros comúnmente menospreciados– el horror serie b y el melodrama telenov&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;elesco– y pulirlos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;al nivel de obra de arte. Destaca su elenco, que ya muchos laureles ha merecido (y donde sobresale, además de Portman, una magnética Mila Kunis), así como sus colaboradores ocasionales, especialmente Matthew Libatique y su vertiginosa cámara– que rodea y acorrala a la protagonista co&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;mo su propia locura– y Clint &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Mansell– cuya música juega y se regodea con los protocolos del ballet clásico y envuelve con gracia a un explosivo diseño de sonido. Lo que distingue a &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'Black Swan'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, y la perfila desde ya como cinta de culto, es su cualidad de festín sensorial, la experiencia apasionante y catártica que le ofrece a su espectador. Cierto es que las decisiones del director, tan tendiente a sacrificar sobriedad en pos de brío, no son para todos los gustos y pueden incluso dificultar la asimilación de éste trabajo. Con todo, el poder de permanencia de sus imágenes, así como el valor de revisión de su obra, son innegables. Su cinta es tan solo un sanguinario (y muy entretenido) parafraseo, pleno de exacerbadas cualidades, de aquella frase de Truman Capote (ya inmortalizada alguna vez a manera de diálogo fílmico por Almodóvar) que nos dice: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;cuando Dios le da a uno un don, también &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;le da un látigo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Esto mientras, de paso, logra que Tchaikovsky suene tan electrizante como el propio rock and roll. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 383px; height: 27px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNW8KRfUI/AAAAAAAAACA/bC85mtrlZIc/s400/3a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378620861742402" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;El universo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;indie&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; norteamericano este año nos regaló dos comedias sencillas, humanas y estupendamente logradas. Ambas escritas y &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;dirigidas por mujeres con visiones frescas, honestas y sin compromisos:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'Please Give'&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, de Nicole Holofcener, se centra en una puñado d&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;e &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;neoyorkinos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; que gravitan en torno a una pareja de vendedores de an&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;tigüedades. Más que trama, lo que Holofcener nos presenta son personajes perfecta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;mente orquestados que deambulan en la pantalla, enfrentándose unos a otros, y revelando de paso los muchos complejos del ente urbano de hoy en día. Llama la atención la exploración, ya no del capitalismo (a Holofcener no parece interesarle la política), sino de la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;culpa capitalista&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; que parece colmar a quienes, en el espectro de la desigualdad de clases, se ubican hacia el extremo del privilegio (un complejo del que, parece proponer la directora, podrían provenir los impulsos filantrópicos). El tema del filme podría ser, sencillamente, el dinero y lo que hace en los que lo tienen y en los que no y las maneras tan extrañas en las que afecta las dinámicas humanas. No es una cinta aleccionadora. No tiene intenciones revolucionarias. Es tan solo un análisis incisivo, oportuno y divertido. Y muy real.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'The Kids Are All Right'&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, de Lisa Cholodenko, nos invita a ser cómplices del desequilibrio que dos hijos adolescentes provocan cuando deciden añadir a la ecuación familiar al otrora desconocido donador al que sus madres lesbianas recurrieron, por medio de un banco de esperma, para concebirlos. Es &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;notable lo que Cholodenko logra con una anécdota tan simple y, podría decirse, tan &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;sitcom ready&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Su cinta es a la vez comedia sexual, drama romántico, comedia de enredos y drama familiar (y se me puede escapar alg&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;una otra definición). Y funciona en todos sus niveles al enfocarse detalladame&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;nte en sus personajes. Su impacto, cálido y desenfadado, proviene de nuestr&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;o interés y, hay que decirlo, cariño por esos seres tan defectuosos y humanos. Tan cercanos. Curioso es que un homenaje tan cándido y sincero a la familia, como célula proveedora de conflicto y amor por excelencia, provenga de una obra que retrata a un clan tan aparentemente poco común. Ver este filme en el cine fue uno de los &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;highlights&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; de mi año. Además de provocar numerosas carcajadas y uno que otro sollozo, la experiencia culminó, en cuanto los créditos rodaron por la pantalla (acompañados de una perfectamente situada &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'The Youth'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;), con los entusiastas aplausos de un sonriente y satisfecho público que– sorprendido– esperaba una simple comedia y obtuvo a cambio la grata (y siempre extraña) experiencia de atestiguar uno de esos filmes tan completos que le provocan a uno ganas de aplaudir. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 326px; height: 27px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNa_Fzt1I/AAAAAAAAACI/Kpd3uM18YAU/s400/4a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378690367797074" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;¿Qué es arte? Quienes nos lo hemos preguntado quizás encontremo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;s más preguntas que respuestas en este interesante y entretenidísimo documental, que podría (o no) ser obra del conocido artista urbano Banksy. Dudas de autoría y autenticidad aparte, y sin ningún afán de participar en su debate, agradezco enormemente el retrato– fresco y vibrante– que este filme realiza sobre el fascinante mundo del arte urbano, a través de los testimonios de algunos de sus presuntos involucrados. Pero más allá d&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;e t&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;ratarse de un simple documento &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;sobre el tema, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘Exit Trought the Gift Shop’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; se co&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;nvierte, sin previo aviso, en una exquisita sátira sobre las altas esferas del comercio del arte, al situar a su protagonista, el excéntrico y obsesivo francés Thierry Guetta (y su alter-ego &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Mr. Brainwash&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;) en un contexto vasto y derivativo, en el que la línea que divide el talento de la ocurrencia, la relevancia de la omnipresencia, se percibe cada vez más difusa. Al final, parece que la verdadera intención la cinta es documentar la penosa caída del arte urbano– otrora válvula de escape de manifiestos contra el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;establishment&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;­– al club de comodidades y divertimentos del ocioso &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;quehacer&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; burgués. Pocas imágenes más indicativas del paradójico mundo en el que vivimos que aquella sala de subastas, repleta de adinerados postores, en pugna por un pedazo de concreto– extraído de un espacio público– con un dibujo subversivo. El mundo dice: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;guiño-guiño&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Inglaterra&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 120px; height: 26px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNfNH0IvI/AAAAAAAAACQ/RTNtI05GIxo/s400/5a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378762853786354" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Joon-ho Bong nos regala otra muestra de su enorme capacidad para el malabar de géneros en este intenso y sorprendente retrato del muy frecuente y conocido fenómeno de la ‘&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Mamá Cuerva’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;– y debo agregar: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;muy&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; mexica&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;no, y aparentemente, también &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;muy&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; coreano. Hye-ja Kim, ofreciendo una de las actuaciones femeninas más impactantes que yo recuerde (¿dónde está su nominación al Oscar?), se adentra en el cuerpo y el alma de una madre dispuesta a cruzar cualquier límite con tal de demostrar la inocencia de su único hijo, intelectualmente desventajado y acusado del homicidio de una colegiala de dudosa reputación. Bong, un talento mayúsculo si me preguntan, opta por un tono que oscila entre el drama, el thriller y la farsa, que en ciertos momentos parece burlarse, saludablemente, del potencial absurdo de su propia premisa: una raquítica madre jugando al detective. Sostenida por un conjunto de personajes exagerados pero extrañamente creibles, la cinta crece a cada instante y desemboca en un final impactante e imborrable, un himno de oscurísimas notas a las capacidades de sacrificio y sufrimiento de una madre. Toda una cátedra de cómo realizar un filme a la vez entretenido y desconcertante, único pero accesible, enternecedor y escalofriante. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Corea del Sur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 354px; height: 26px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNpfBdw4I/AAAAAAAAACY/hZS2euHBk1Y/s400/6a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378939457684354" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;El amor en sus mejores y peores momentos y la complicidad de lo uno y lo otro, eso es lo que este par de cineastas, Derek Cianfrance y Birgit Minichmayr, han logrado captar con unas obras plenas del gozo y el sufrimiento que solo dos amantes son capaces de infligirse el uno a otro. Quizás sea esto lo único– que no es poca cosa– que asemeja a ambos trabajos. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘Everyone Else’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; opta por un lenguaje naturalista y gentil. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘Blue Valentine’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; es mucho más exacerbada e incluso un tanto sórdida. Y sin embargo, ambas se acompañan en ese afán de diseccionar lo que une y separa a las personas que se aman. Y parecen proponer: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;es la misma cosa&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos/Alemania&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 332px; height: 26px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNpds-lrI/AAAAAAAAACg/dsYBp4JK3po/s400/7a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378939103319730" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;/span&gt;Creo que es la primera vez que incluyo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;crime dramas&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; en mis listas de lo mejor de año. No es precisamente mi género favorito. El crimen organizado es probablemente una de las formas de vida que menos interés natural me provocan. Y sin embargo estos filmes, que no son mas que historias de autodescubrimiento– ambos con personajes masculinos jóvenes que por azares del destino, y no precisamente por su voluntad, se ven obligados a iniciarse en la vida criminal– me dejaron perplejo. Éstas son cintas en las que la complejidad de los &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;tejemanejes&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; del crimen– con sus requeridas traiciones, sanguinolentas asignaturas e inesperadas complicidades– nunca supera a la de esos personajes que deciden ejercerlo para vivir, o como en el caso de sus protagonistas, para sobrevivir, y nos pintan retratos oscuros, apasionantes y cardiacos de los más peligrosos rincones de la jungla humana. En algún lugar de Nueva York, Martin Scorsese se encuentra sumamente complacido. O sumamente celoso. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Francia/Australia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 122px; height: 26px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNpq--41I/AAAAAAAAACo/xU9GC5wDKx0/s400/8a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378942668497746" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Un bello sueño febril más de Jean-Pierre Jeunet, quien afortunadamente decidió abandonar sus delirios épicos para concentrarse, mucho más acertadamente, en su herencia &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;slapstick&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Jeunet hace una apuesta más por la justicia poética y todas esas cos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;as bonitas que nos quitan los noticieros pero reconocemos y hacemos propios de inmediato cuando los locos nos las traen de vuelta. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘Micmacs’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; es una humorística y cadenciosa declar&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;ación de guerra– conducida por un Danny Boon lleno de gracia y encanto, acompañado de un elenco &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;ídem&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;– contra los frívolos y oscuros impulsos humanos­– de dominio, de lujo, de competencia– que parecen tener la batuta del mundo en estos días. Un alegato lleno de gozo a favor del ingenio y la verdad. La vida real tal vez no es como Jeunet la pinta. Pero para cuando su filme termina, y por un largo y merecido instante, al menos ante nuestros ojos, lo es. Inserte aquí un suspiro. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Francia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNp6943HI/AAAAAAAAACw/l8lZbclAu1o/s400/9a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378946958875762" style="cursor: pointer; width: 164px; height: 26px; " /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Tengo una relación afectivamente inestable con el trabajo de John Cameron Mitchell. Debo admitir que, hasta el momento, había valora&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;do más sus intenciones que su obra. Frecuentemente me parece que Mitchell sacrifica a la lógica, y a sus personajes, en beneficio de su reiterativo y subrayado discurso. Siendo así el balance de sus logros, no sabía muy bien qué esperar de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'Rabbit Hole'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Tremenda sorpresa me llevé. Además de estar desprovista de sus identificables tendencias, me apabulló la franqueza y frescura con las que el director ha retratado el tan recurrido y sobado escenario de los padres tratando de lidiar con el dolor de la pérdida de un hijo. Y no he mencionado el humor. Mitchell desaparece tras su efectiva lente y parece entregarle el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;spotlight&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; a su historia, a sus personajes y a su estupendo grupo de actores. Nicole Kidman– que como mucho se ha mencionado ya, nos brinda la que quizá sea su mejor actuación a la fecha– interpreta a la endurecida Becca, desolada naturalmente por la pérdida de su hijo e incapaz de reconciliarse con la idea de un Dios que la permitiera. Aaron Eckhart y Diane Wiest brindan un excelente contrapeso, como su esposo y madre, respectivamente, quienes sufren, estoicos, sus propios duelos y los efectos secundarios de la furia contenida de Becca. La autoría de Mitchell, y los fans de sus trabajos iniciales estén tal vez en desacuerdo conmigo, nunca antes se sintió tan madura y certera. Cada detalle creativo, y en esta ocasión se trata realmente de detalles, contribuyen a un obra que conmueve e impacta con sus sutiles pero arrebatadores instantes de verdad. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 228px; height: 27px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNqHKQ1HI/AAAAAAAAAC4/BGQ90DXzXhI/s400/10a.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567378950232003698" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Recuerdo un episodio de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;The AV Talk&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; donde sus colaboradores hablaban sobre las últimas cintas, que se estrenaban relativamente a la par, de dos consabidos maestros: Martin Scorsese y Roman Polanski. La conclusión– alimentada por el instinto gringo de convertir todo en enfrentamientos estadísticos (y que igual desinfló mis ya de por si pocas ganas de sentarme a ver un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;thriller político&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; a la antigua usanza)– favorecía al trabajo de Scorsese. Habiendo visto &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;The Ghost Writer&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; y considerándola una de las mejores experiencias que me regaló una cinta durante el año, entiendo fácilmente que sus aciertos sean pasados por alto (sobre todo si, innecesariamente, se le sitúa junto a una cinta de mucha más pulida y deslumbrante fachada). Lástima. Y es que no recuerdo la última vez que ví un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;thriller&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; tan efectivo, oportuno y relevante. Con altas dosis de intriga y suspenso y acertadamente moderados instantes de acción, Polanski construye una cinta de ritmo impecable, que sorprende con su incesante y acumulativa construcción de tensión. Lo mejor de todo– además de ofrecernos un enredo harto divertido de desentramar­­– es su triste y poéticamente verosímil retrato de la figura del político como una ingenua (y patética) marioneta y su cínica versión de un héroe moderno, comprometido con la verdad pero indefenso ante las fuerzas que la ensombrecen y que, finalmente, cuentan con el poder para controlar– o eliminar– a ambos. El don del viejo Polanski– y tal vez también su gran tragedia– es lograr un trabajo tan certero que podría parecer fácil. Y es que, como se dice comúnmente, el mejor truco del diablo fué convencer a todos de que no existe. (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Inglaterra&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNz3-zSaI/AAAAAAAAADQ/yZ7_iu6hRJQ/s1600/mencionesa.jpg"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNz3-zSaI/AAAAAAAAADQ/yZ7_iu6hRJQ/s400/mencionesa.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567379117956090274" style="cursor: pointer; width: 274px; height: 26px; " /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;THE FIGHTER&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). David O. Russell, haciendo pleno uso de la inventiva que le conocemos, dirige una cinta de boxeo cuyas peleas se desarrollan &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;15%&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; sobre el ring, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;85%&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; en las cocinas y porches de sus personajes. Yo digo: gracias. Por eso y por el festín de actuaciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;CATFISH&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Más interesante que las excentricidades propias de los creadores de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Facebook&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; me resulta la posibilidad que el sitio le ha ofrecido al humano común de controlar lo que proyecta sobre él mismo. El &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;plus&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; de convertirnos, virtualmente, en una versión más cercana a lo que &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;quisiéramos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; ser– una imagen idealizada de nosotros mismos– y no lo que realmente somos. Este documental, verdadero o no (y mucho más inteligente y meritorio de no serlo), pone el dedo en la dolorosa llaga que nos mantiene ligados a las famosas &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;redes sociales&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Y no, no son nuestros amigos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;MADEMOISELLE CHAMBON&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Francia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Un poderoso romance adulto, sutil y elegante, extrañamente erótico y conmovedor. Solo los europeos pueden hacer esta clase de cine. La buena noticia: todos tenemos la posibilidad de apreciarlos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;THE ROAD&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Rezagada desde el 2009 y vista por casi nadie. Amí me apabulló con su desolador relato &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;postapocalíptico&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; y sus atrevidas preguntas: ¿seriamos capaces de mantener viva nuestra esperanza si el mundo entero la perdiera?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;SOMEWHERE&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos/Italia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Ejercicio de extremo minimalismo y contención de una cineasta de por sí minimalista y contenida. No es para todos los gustos. Los que le tengan la paciencia se recompensarán con esa calidez, cada vez más diluida, que los filmes de Sofia Coppola le regalan a sus adeptos. Ni más ni menos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;MONSTERS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Inglaterra&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Drama romántico. Road trip. Película de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;monstrous giantes&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Alegato sobre inmigración. La ópera prima escrita, dirigida, producida y editada por Garreth Edwards– quien también se encargó de la creación de sus efectos especiales– desata mucho mayor suspenso, empatía y sentido del asombro que cualquier cosa que haya realizado Michael Bay con un presupuesto cien millones de veces mayor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;I AM LOVE&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Italia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Exquisito melodrama familiar encumbrado por una impresionante Tilda Swinton y un director con una capacidad extraordinaria para retratar (y desatar) nuestros placeres sensoriales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;NEVER LET ME GO&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Inglaterra&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Aquellos que argumentaron decepción ante el cuadro de pasivos personajes se perdieron de una conmovedora y punzante parábola sobre lo finito del tiempo como condición (y no limitación) humana y nuestro afán por vivir una vida decente con las herramientas, pocas o muchas, que nos heredó, a cada quien, el universo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;EL SECRETO DE SUS OJOS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Argentina&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Parte &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;thriller detectivesco&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, parte historia de amor, parte denuncia sociopolítica anacrónica. Uno de los filmes más puramente entretenidos– con el que probablemente sea el plano secuencia más espectacular– que ví durante el año.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;SEGUIR SIENDO: CAFÉ TACVBA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;México&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;) Entrañable anecdotario de las dos décadas de carrera de la banda más emblemática y querida de Mexico. Ágil y cálido, como los diarios de viaje de unos amigos que siempre quisimos tener.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;LET ME IN&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Un remake tan competente (y por instantes incluso un poco más) que la cinta original. Matt Reeves se atreve a abandonar sutilezas– y su estrategia funciona, salvo por algunas pequeñas excepciones– en una adaptación que decide enfocarse totalmente en la médula de su historia: la amistad entre una niña vampiro y un chico solitario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;FISH TANK&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Inglaterra&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Los anhelos y carencias de la clase trabajadora inglesa a través de los ojos de una adolescente con sueños de convertirse en bailarina. Hay algo extremadamente cercano e inmediato en la manera en la que su directora, Andrea Arnold, decidió filmar su historia. Lo que vemos en pantalla es gente común y real. No hay mayor cumplido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;THE SECRET OF KELLS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Irlanda&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Sigo sin saber nada sobre mitología irlandesa después de verla pero este filme de animación tradicional es una de las experiencias visualmente más placenteras han existido en celuloide.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;127 HOURS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos/Inglaterra&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Danny Boyle y sus pirotecnias narrativas hacen maravillas por esta ya de por sí estrujante historia. Y hubieran hecho más sin su aparente obligación de convertir cada uno de sus (últimos) trabajos en experiencias forzadamente edificantes. Aún así, su filme es todo un viaje que hay que ver y sentir en la pantalla grande.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;THE WHITE RIBBON&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Alemania&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). El ascético intelectualismo de Michel Haneke le cae como anillo al dedo a este surreal e inquietante relato, hermosamente fotografiado, misterioso y evocador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;RESTREPO&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). La experiencia de la guerra traída a nosotros de la primera mano de un insólito grupo de documentalistas y un común pelotón norteamericano con la desdicha de ubicar sus deberes en el llamado &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘peor lugar de la tierra’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;SHUTTER ISLAND&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Un ordinario y esquemático guión enriquecido por el oficio de un maestro en plena forma. No perjudican tampoco el elenco y unos valores de producción de primer orden. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;LA MUJER SIN CABEZA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Argentina&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Críptico estudio de personaje por esa cada vez más indescifrable pero siempre interesante genio llamada Lucrecia Martell.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;HOW TO TRAIN YOUR DRAGON&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Grata sorpresa me resultó este entrañable filme que nos invita a considerar, a través de una historia común de fantasía y aventuras, el cambio que sufriría nuestro mundo si nos atreviéramos a dejar de confundir lo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;desconocido&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; con lo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;enemistoso&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNzRHcyoI/AAAAAAAAADI/AbMhA9qb-28/s1600/killera.jpg"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNzRHcyoI/AAAAAAAAADI/AbMhA9qb-28/s400/killera.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567379107523381890" style="cursor: pointer; width: 239px; height: 25px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;INCEPTION&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Sí es una cinta increíblemente bien lograda, deslumbrante en su factura y laboriosa en su estructura. No le voy a negar sus méritos. Con todo, tengo qué decir que no soy fan del cine de Christopher Nolan. Con la excepción de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'Memento'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (que sigo encontrando su mejor trabajo) sus cintas me impresionan pero no me satisfacen. Me deslumbran pero no me mueven. Y al final me dejan con la incómoda sensación de haber visto algo a lo que le sobra precisión y le falta alma. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;De-mán-den-me&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;TOY STORY 3&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Comienzo a encontrar un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;tic&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; frustrante en las cintas de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Pixar&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Sé que probablemente yo no soy el público meta de su cine y sin embargo, me parece irritante la manera en la que, uno a uno, sus últimos trabajos dan un ligero vistazo a los sublimes terrenos que podrían explorar si se alejan de la convención... y luego se echan para atrás. Pero hay que agradecer la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;embarrada&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; de brillantez. Es &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Pixar&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, al fin de cuentas. No queremos que renuncien a sus billones en taquilla. Ni a su rutinario &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Oscar&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; anual por &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Película Animada&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;WINTER'S BONE&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Sinceramente considero que el impacto que esta cinta ha logrado en la crítica norteamericana se debe más a un asunto cultural– a la relevancia del entorno y la realidad social que retrata– que a su verdadero poder, que existe y surte un efecto verdadero pero muy lejano a lo que prometen sus laureles. Es un buen y muy competente thriller, situado en un contexto áspero e insospechado. Jennifer Lawrence, eso sí– y según lo prometido– se luce.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;THE SOCIAL NETWORK&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Fincher es otro cineasta que, como Nolan, tiene mis respetos reservados. Y si bien sí considero a &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'The Social Network'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; como una cinta meritoria e interesante, no me parece ni la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;película de la década&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, ni le encuentro la relevancia o el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;insight&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; que los periodistas le adjudican. La historia de la creación de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Facebook&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; es apasionante, sin duda. Pero creo que son mucho menos interesantes los pormenores de su nacimiento que los detalles de su permanencia en el mundo y lo que ha provocado en sus dinámicas sociales. Dicen que lo que se muestra en pantalla hace eco de lo segundo. Yo apenas lo ví. Lo que sí ví fue mucho diálogo astuto, mucha estética ultra-pulida, mucho buen ritmo y buena actuación. Mucho mérito, de ese que se percibe y aprecia pero no desata pasiones. O al menos, no las mías.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;THE KING’S SPEECH&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Inglaterra&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Buena, bien realizada, encantadora. Y ya. La &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘Shakespeare in Love’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; de este año. Cumplidora e irrelevante. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Oscar bait&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; en su máxima expresión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;TRUE GRIT&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Llena de virtuosismo y compromiso en su realización, los hermanos Coen nos brindan este &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;crowd pleaser&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; producido por nada menos que Steven Spielberg. Una &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;chambita&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; muy bien hecha en donde los únicos apasionados fueron los actores. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;NOTA:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; Como dato curioso– y &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;emergente&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;– estas seis películas están nominadas al &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Oscar&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; este año como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Mejor Película&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNzRkQ4eI/AAAAAAAAADA/DfW06e973EQ/s1600/decepciona.jpg"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNNzRkQ4eI/AAAAAAAAADA/DfW06e973EQ/s400/decepciona.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567379107644236258" style="cursor: pointer; width: 164px; height: 25px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;SCOTT PILGRIM VS. THE WORLD&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Tal vez mi desprecio hacia este filme se deba a que de entrada nunca fui entusiasta ni de los videojuegos ni de los comics. De cualquier manera– y por razones que sinceramente aún no entiendo bien– me dejé envolver en la expectativa que rodeaba a la nueva producción de Edgar Wright. Que tenía canciones de Beck. Que la musicalizaba Nigel Godrich. Que era una &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;game-changer&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Largo etcétera y corte a: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'Scott Pilgrim vs. the World'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; es una película– y habrá quienes no le encuentren lo negativo a esto– constituida, más que por una historia, por una sucesión de viñetas, hiladas de chiste en chiste, que le piden a la audiencia aceptar la simpleza de sus fundamentos para poder entrar en el juego. La bonita metáfora sobre el bagaje emocional que se queda tras una relación, y le toca afrontar a cada persona nueva, se topa con el mal sorteado reto de tener que sostener, a manera de contenido, una hora y media de peleas y chistes y efectos especiales. La dolorosa realidad es que su significado se agota desde el primer &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;ex&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; derrotado. Y lo único que nos queda son mas peleas y mas chistes y mas efectos especiales. Creo que entiendo el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;bombástico&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; festejo de humor, ingenio y guiños de ojo que Edwar Wright quizo y tal vez logró– para los ojos y sensibilidades de otros espectadores– con este trabajo. Para mi, su &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'Scott Pilgrim'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; no es más que un larguísimo y &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;sobreproducido&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; chiste (que bien pudo ser una serie de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;webisodes&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; de 15 minutos de duración sin sufrir mayores pérdidas). Lo siento. A mí me gustan las películas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNN0Ou9fVI/AAAAAAAAADY/9KyVsFgH7to/s1600/peoresa.jpg"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNN0Ou9fVI/AAAAAAAAADY/9KyVsFgH7to/s400/peoresa.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567379124063665490" style="cursor: pointer; width: 137px; height: 25px; " /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;I LOVE YOU PHILLIP MORRIS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;). Sé que una película no me gusta cuando durante su transcurso comienzo a sentirme consciente del paso del tiempo. Sé que una película me desagrada profundamente cuando, tras una dolorosa y cuasi-lacrimógena desilusión, me doy cuenta de que apenas transcurrieron cinco minutos desde la última vez que revisé la hora en el reloj. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'I Love You Phillip Morris'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; logró ambos escenarios, uno paulatinamente después de otro, y puso a prueba mi principio de nunca renunciar a la revisión de una cinta, por muy mala que la encuentre, una vez iniciada ésta. Con un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;creepy&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; y mal ubicado Jim Carrey y un patético Ewan McGregor– que para interpretar a un hombre gay parece haberle robado &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;manerismos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; a la Nicole Kidman de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;‘Moulin Rouge’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;­– la realización de este filme parece proveniente de gente– Glenn Ficarra, John Requa, los directores– que aparentemente no tiene siquiera conocidos homosexuales, mucho menos una idea de lo que es un romance entre dos hombres, sea éste retratado en tono &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;fársico&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; o no. Lo peor que puede decirse de una película es que se trata de un desperdicio de tiempo. Eso es lo mejor que se puede decir sobre ésta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;A NIGHTMARE ON ELM STREET&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;) Hace poco ví, por el puro placer del impulso nostálgico, la primera &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'A Nightmare on Elm Street'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Cabe mencionar que en mis recuerdos era una mucho mejor y más efectiva película. Con un poco de dolor y embarazosa vergüenza me encontré con un trabajo que no ha envejecido muy bien y que sobrevive solo a base de un puñado de bien planteadas ocurrencias esparcidas &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;aquí y allá&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; a lo largo de su metraje. Luego pude ver el remake que produjo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Platinum Dunes&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, la compañía auspiciada por Michael Bay que se dedica a rehacer– o deshacer, como se le quiera ver– cintas de horror de antaño. Digamos que la original, en comparación, es &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;'El Padrino'&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Con todo y que los efectos especiales de hoy en día son mucho mejores. Y que el soundtrack de esta nueva versión no está plagado de sintetizadores y risibles beats &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;ochentosos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Tan mala y desabrida que decidí abdicar. La vida es corta. Dudoso el honor, y nadie más digno de el que Michael Bay y sus secuaces.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;ALICE IN WONDERLAND&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Estados Unidos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;) No es que esta película sea realmente mala. Lo que sí es: realmente mediocre. Realmente convencional. Realmente decepcionante. Y de una vez lo hago patente: Johnny Depp ofrece una interpretación realmente insufrible– cosa que parece comenzar a convertirse en tendencia. Una película de Tim Burton en mi &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Bottom 3&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Impensable hace unos años. Y he aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-9201544932571546236?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/9201544932571546236/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=9201544932571546236' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/9201544932571546236'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/9201544932571546236'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2011/01/blog-post_4235.html' title='Especial'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/TUNMHEnKgtI/AAAAAAAAABo/q3h71fFnuK4/s72-c/topheader2b.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-4283708345973527680</id><published>2010-04-21T18:04:00.029-05:00</published><updated>2010-04-23T00:47:12.841-05:00</updated><title type='text'>Especial</title><content type='html'>&lt;a href="http://smg.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/?action=view&amp;amp;current=topcopia2.jpg" target="_blank"&gt;&lt;img style="width: 402px; height: 248px;" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/topcopia2.jpg" alt="Photobucket" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Al parecer cada año disminuye el número de mis películas top. No sé si cada vez me vuelvo mas amargado o menos impresionable, si cada año la cosa va peor o si simplemente, como todo adulto, mis intereses se van volviendo, con el tiempo, cada vez mas específicos. Empecé el presente tratando de encontrar, infructuosamente, la típica cifra para este tipo de conteos: una decena. Y fué esa búsqueda la que ha demorado la publicación del texto hasta el día de hoy, mas cerca ya de la mitad del nuevo año que del fin del viejo. A pesar de haber encontrado, sí, muchos filmes que vale la pena ver, debo admitir que han sido solo pocos los que me exigen ser incluidos obligatoriamente en la filmoteca personal. A continuación las cinco cintas que mas me conmovieron, divirtieron y/o hablaron directamente de alguna manera, estrenadas durante el pasado 2009. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;1. Where the Wild Things Are&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;La niñez es históricamente uno de los temas más pobremente tratados en el cine. No hay que hacer mucha memoria para darnos cuenta de que la mayoría de los niños cinematográficos no son realmente niños. No es casualidad que para su retrato se recurra comúnmente a actores que son poco menos que &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;adultos chiquitos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;. Dakota Fanning, Haley Joel Osment, Maculay Culkin, el creepy e irritante niño con anteojos gigantes de &lt;i&gt;'Jerry Maguire'&lt;/i&gt;… ESOS no son niños normales. Ni tampoco lo eran &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Los Goonies&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;, con los que crecimos y de los que nos enamoramos precisamente porque hacian cosas que nosotros no haciamos, se metían en problemas en los cuales nosotros, incluso de pequeños, podiamos discernir que dificilmente tendriamos e inventaban espontáneamente tanto soluciones &lt;i&gt;einsteinianas&lt;/i&gt; como encantadoras y asutas líneas de diálogo que nosotros aún treinteando no podemos sacarnos de la manga ni aún cuando en verdad las requerimos. Bueno, aquellos quienes se han tragado completito y sin chistar el credo hollywoodense de los mandamientos de la infancia odiaron o simplemente se aburrieron frente a esta carta de amor de Spike Jonze a la niñez y rebelión al esquema común de la aventura infantil en el cine. Y aunque a diferencia de Max, el infante protagonista, yo era un niño bastante bien portado, su viaje interior no hizo mas que involucrarme y conmoverme hasta la médula, como una suerte de regresión hipnótica hacia mis inicios en el mundo. Jonze tuvo a bien saber que más que emocionante, más que chistosa o que adorable, la niñez es salvaje. Es menos sobre matar a la bruja que sobre entender a la bestia interna, que goza y sufre a intensidades exhorbitantes. Y qué bello es el avistamiento de la poesía tan en bruto que es en realidad el salvajismo de la niñez. Destaca la aparentemente relajada narrativa, que pretende asemejar la imaginación infantil y carece de manera obvia de la estructura cinematográfica común. Y es que al parecer, el cine lo había tenido todo mal. Y así vinieron, valientes, Spike Jonze, Dave Eggers y hasta Karen O (vocalista de los Yeah Yeah Yeahs) para enderezar lo que por años había sido la norma. Aquí no hay tesoro que encontrar ni una moraleja clara y explícita. Lo que hay es toneladas de imaginación y sentimiento. Justo como cuando eramos niños. Los que sepan de lo que hablo acompañen esta obra de pañuelos. El resto puede quedarse viendo televisión. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;2. A Serious Man&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Una de las cintas mas enigmáticas y poderosas que he visto en mucho tiempo. Los hermanos Cohen se siguen revelando, además de como verdaderos genios en su oficio, como todos unos filósofos que utilizan con maestría su medio nunca para dar sermones (hola, James Cameron) sino para plantear cuestionamientos, levantar polvo, remover (o quizá hasta multiplicar) telarañas.  Esta es la historia de la &lt;i&gt;kafkiana&lt;/i&gt; cuesta abajo de un buen hombre que ve su vida desmoronarse poco a poco, día tras día, noticia mala tras noticia mala, ante una incomprensión que no encuentra alivio ni en doctrinas ni en escapes. Cada cuadro hermosamente filmado y cada movimiento inquietantemente orquestado suman una obra que a pesar de progresar en cada momento hacia una mayor pesadumbre y culminar en un muy negro climax, nunca deja de ser sorprendente e incómodamente graciosa. Desde el inesperado y delicioso prólogo (que me hizo soñar con una cinta de horror &lt;i&gt;á la&lt;/i&gt; Cohen) hasta ese &lt;i&gt;shockeante&lt;/i&gt;, triste, poético final abrupto (especialidad de los autores y, en mi humilde opinión, nunca antes tan perfecto). ¿Qué es lo que le está queriéndo decir Dios, se pregunta el protagonista (sublime Michael Stuhlbarg, rodeado de un elenco &lt;i&gt;ídem&lt;/i&gt;), al ponerlo enmedio de semejante serie de desafortunados hallazgos y eventos? ¿Qué mensaje divino debería poder dilucidar en los rastros de la catástrofe? Probablemente ninguno, parecerían decir los Cohen. Refrescante trancazo en tiempos de gurús. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;3. Fantastic Mr. Fox&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Qué buen año para el cine infantil. Y no, Pixar no fué el responsable de lo mejor de la cosecha (usualmente lo es, pero solo porque Spike Jonze y Wes Anderson no andan por ahí haciendo filmes “para niños” cada año). &lt;i&gt;'Up'&lt;/i&gt; es linda, si. La introducción es brillante.  El resto es la formula Pixar que ya comenzamos a sabernos de memoria. Punto. &lt;i&gt;‘Fantastic Mr. Fox’&lt;/i&gt; es genialidad pura. Es una bofetada con guante blanco. De terciopelo. O mas bien, de pana. Repleta de exquisitos fotogramas que despiertan un particular gozo en los sentidos, ésta es la clase de cinta que conjuga magia con cada color, cada textura y sonido. Y qué cosquilleos tan placenteros en nuestro humor provoca también cada linea. Todo un regalo el poder ser parte, por hora y media, de esta familia de peludos muñecos, mientras nos burlamos, sutilmente, pero con una agudeza deliciosa, de la filosofía capitalista (o cómo la ineptitud puede resultar verdaderamente malévola) y rendimos homenaje a lo que realmente vale: el ingenio, la honestidad, la solidaridad, la familia. Una obra inteligente, sencilla y cálida del geniecillo Wes Anderson. Inmortal ya. En la cumbre de sus trabajos (junto con &lt;i&gt;'The Royal Tenenbaums'&lt;/i&gt;, para mi gusto). Una razón más para querer tener hijos: que crezcan con esta joya.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;4. Drag Me to Hel&lt;/b&gt;l&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Fábula moral, tan oportuna en tiempos de crisis, disfrazada de película de terror serie b con humor gamberro y espíritu chocarrero. Que hacia mucho no me divertía tanto en una sala de cine, como cuando puberto, ya lo he dicho muchas veces. Que admiro lo que Sam Raimi hizo con esta acécdota que no daba para mucho, convirtiéndola en una delicia escatológica, mordaz y mas importante, aterradoramente crítica, bueno, eso no lo he reiterado tanto. El mayor acierto de &lt;i&gt;‘Drag Me to Hell’&lt;/i&gt; es que aunque presenta en la superficie un &lt;i&gt;spook-fest&lt;/i&gt; sumamente ligero, se equilibra con un cuestionamiento ético tan incisivo como necesario, y por lo mismo, inesperado. Que hasta la gente buena va al infierno, dictaba su slogan. Y si. Vaya discurso. Muchos hemos estado, en nuestro contexto particular, en los zapatos de Christine, el personaje principal, quien niega un prestamo a una anciana enferma, dejándola en la calle, para demostrarle a su jefe que puede tener la mano dura que se necesita para ascender de puesto en el esquema bancario. Raimi va mucho mas allá, dejándonos participar aún mas en los pecados de una protagonista que si bien tiene buen corazón (y reitero, ¿quién no?) ha dudado poco en hacer lo necesario para darle abasto a un mundo que le va poniendo enfrente cada vez mayores y mas absurdos requisitos. La gordura en el pasado, suplantada por una dieta eterna en el presente, la cinta de audio para corregir su acento (presumiblemente sureño) que, en lugar de música, la chica escucha en su auto, la falta de contacto con su alcohólica madre, la importancia de un ascenso que se busca para entrar en el juego de clases que propone, sin saberlo, la familia de su prometido, son detalles que le dan riqueza a la narración y al significado de la cinta. Una joven profesional, tan buena como cualquiera, que pierde su alma, y de paso algunos pelos, en su ‘progreso’ de adolescente campesina a ejecutiva cosmopolita. Buen análisis del estado del humano de hoy en día, dibujado, eso sí, con una rica variedad de fluídos babosos y sanguinolentos.  El plus: valor de revisión infinito. Raimi entretiene porque entretiene. ¿Qué no?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;5. Cochochi&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Evocador y sencillo relato enmarcado en la hermosa sierra tarahumara que cuenta las andanzas de un par de pequeños hermanos en su odisea por entregar una caja de medicinas a un pariente anciano y recuperar de paso el caballo de su abuelo que tomaron sin permiso y perdieron al inicio de su travesía. La frescura de un filme de este tipo, desprovisto de rebuscamientos, nacido de la sabia y humilde obediencia de sus autores a las oportunidades que el escenario y sus habitantes les brindaron, se percibe casi como milagrosa y se agradece de tal manera. La poesía capturada del contexto natural y su gente sorprende y encuentra su mejor expresión en ese delicado balance entre austeridad y magia, sutil e insospechada, que desborda la pantalla, con los sonidos y sublimes texturas que este inesperado espectáculo, tan o mas imponente que reinos computarizados en tercera dimensión, nos ofrece: el surrealismo de un bosque vestido de niebla, la belleza de un caballo, la identidad de un pueblo, la inocencia de un niño. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;Las Buenas (Menciones Honoríficas):&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;An Education.&lt;/b&gt; Secilla historia que se vuelve grande gracias a un tratamiento cinematográfico impecable, pero nunca solemne. Con el corazón y la razón en perfecto equilibrio, duración breve, elenco soberbio y una protagonista, Carey Mulligan, brillante y encantadora.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;Away We Go.&lt;/b&gt; Esta pequeña cinta, polarizadora de opiniones, amí sí me hizo gracia y sobre todo, logró conmoverme, con su episodica y sencilla narrativa de viajes, breves &lt;i&gt;meetings&lt;/i&gt; y forzosas huidas. Me resulta, además, necesariamente refrescante la idea del hogar que se busca, opuesta a la estoica y común resignación de empezar el nido en donde se nace, crece o trabaja. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;District 9.&lt;/b&gt; La verdadera mejor cinta de ciencia ficción del año llegó de la nada para enseñarnos que ingenio y talento, aderezados con un poco de &lt;i&gt;insight&lt;/i&gt; socio-político, pueden hacer mucho, mucho más que la mejor de las intenciones y los mayores de los recursos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;The Hurt Locker.&lt;/b&gt; Generadora de simpatias instantaneas por arrebatarle el Oscar a la megalománica &lt;i&gt;‘Avatar’&lt;/i&gt;. Aunque en definitiva no la considero la mejor película del año si es una de las mas sólidas cintas de suspenso cardiaco y adrenalínico que he visto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms', serif;"&gt;&lt;b&gt;Inglorious Basterds. &lt;/b&gt;El fin del nazismo revisitado de la mano de la justicia poética y sanguinaria, dirian algunos, de Tarantino. Filmada con su usual brío, esta cinta ha sido amada y vituperada por igual. Mas que una obra maestra es una curiosa ocurrencia, eso sí, brillantemente ejecutada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;Summer Hours (L'Heuré d'été).&lt;/b&gt; Evocadora meditación sobre el significado de la herencia. De impacto sutil pero persistente.  Un retrato honesto, y por lo mismo sorprendente, sobre una familia ‘no-disfuncional’.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;Two Lovers.&lt;/b&gt; Con cierta herencia de un oscuro Woody Allen corriendo por sus venas y un excelente trío protagonista, esta historia de amores no correspondidos y vacíos existenciales (y la influencia de lo uno sobre lo otro y viceversa) logra conmover y hechizar con su elegante retrato del Brooklyn neoyorkino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;Las Malas (Menciones Horroríficas):&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Solo ví dos películas realmente malas en el año y esas fueron el remake de &lt;b&gt;‘Friday the 13&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:13px;"&gt;th&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;’&lt;/b&gt; y la secuela del remake de &lt;b&gt;‘Halloween’&lt;/b&gt;. No esperaba menos de los discipulos de Michael Bay y su espantoso y pendejo refrito de una serie que de igual manera ya era pendeja y que, además, nunca me gustó. Pero lo que ha hecho Rob Zombie con &lt;b&gt;‘Halloween’&lt;/b&gt; sí denota tremendo daño cerebral y debería ser sujeto a castigo penal. Cabe mencionar que solo vi ambas cintas por morbo. Así que tuve mi merecido. No escribiré mayores quejas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;b&gt;Las del Killer-Hype:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;Lars Von Trier arruinó su potencial obra maestra &lt;b&gt;‘Antichrist’&lt;/b&gt; con penes prostáticos escupe-sangre y clítoris cercenables de plástico. Rob Marshall hizo deslucir, y vaya que eso parecía hazaña imposible, a Daniel Day Lewis en &lt;b&gt;‘Nine’&lt;/b&gt; regalándole un personaje principal irritante y desdibujado en una cinta &lt;i&gt;ídem&lt;/i&gt; (pero eso sí, muy deslumbrante). Tom Ford demostró que poseer sensibilidad cinematográfica no es suficiente cuando entran al quite los tics estéticos de revista &lt;i&gt;Vogue&lt;/i&gt; en su meritoria pero aparentemente autoboicoteada &lt;i&gt;ópera prima&lt;/i&gt; &lt;b&gt;‘A Single Man’&lt;/b&gt;. James Cameron dedicó 10 años perfeccionando la tecnología que le permitiría filmar su &lt;i&gt;extravaganza&lt;/i&gt; &lt;b&gt;‘Avatar’&lt;/b&gt; y presumiblemente ni una milésima parte de ese tiempo a la escritura de su acartonadísmo guión. Los kilos del ahora flaco Peter Jackson son directamente proporciales a su ingenio, o eso parece probar la desangelada y excesiva &lt;b&gt;‘The Lovely Bones’&lt;/b&gt;. Y &lt;b&gt;'Watchmen'&lt;/b&gt; de Zack Snyder, con todo y sus varios momentos brillantes, fué una adaptación respetable y satisfactoria para los fans del comic. Yo no soy uno de ellos. En cambio la supuestamente terrible &lt;b&gt;'Los Abrazos Rotos'&lt;/b&gt; de Pedro Almodovar, resultó ser, sí, una obra menor, pero también suficientemente digna y bastante llevadera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;   &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-4283708345973527680?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/4283708345973527680/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=4283708345973527680' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/4283708345973527680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/4283708345973527680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2010/04/photobucket.html' title='Especial'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-6752033212667612024</id><published>2007-08-01T19:30:00.000-05:00</published><updated>2007-08-02T02:11:59.186-05:00</updated><title type='text'>planosecuencias</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/MagnoliaCintac.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;a href="http://photobucket.com/" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;color:#ffffff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudia mira fijamente a Jim. Enmudecida. El, parado frente a ella, hablando. Quebrantando suavemente con palabras la dureza a la que ella habia pretendido acostumbrar a su corazón para que ya no doliera mas. Ablandándola con franqueza. Despertando la esperanza adormecida. Quizá si existiera aún alguien para ella. Quizá estaba ahí enfrente. Dispuesta a salvarla. Tal vez &lt;em&gt;era el&lt;/em&gt;. Quizá el sería capaz de hacerla encontrar su camino de vuelta desde el abismo. Desde la adicción. El abuso. Los rencores. Quizá ella, Claudia, aún a pesar de todo, tal vez a pesar de ella misma, si merecía, después de todo, ser feliz. Sus ojos, llenos de lágrimas, contemplan al hombre, que frase a frase, pareciera desnudarse frente a ella.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;JIM:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Solo quise venir. Quise venir a decirte algo… &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Algo importante. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Algo que tu dijiste. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Tu me dijiste que todos deberiamos &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;decir las cosas y hacerlas. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No mentir, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;no reprimirnos. No hacer esa clase de cosas &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;que nos lastiman… &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Bueno, yo voy a hacerlo. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Voy a hacer lo que tu dijiste, Claudia. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No puedo abandonar esto. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No puedo dejar que te me vayas. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Escúchame. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Tu eres una persona buena. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Eres una persona buena y hermosa &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;y no voy a dejar que te alejes. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y no voy a dejar que sigas diciendo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;esas cosas &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;sobre lo estúpida que eres y esto y aquello. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No lo voy a soportar. Si quieres estar conmigo, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;em&gt;simplemente hazlo… ¿Ves?&lt;/em&gt; ...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Claudia no contesta. En cambio, sonríe. Pero no solo le sonríe a Jim. Le sonríe a la vida. Su sonrisa es el trueque que ofrece por esta segunda oportunidad ofrecida. Claudia le sonríe a la vida. Y nos sonríe a nosotros. Nos convierte en cómplices. Nos regala un poco de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el hermoso plano final de &lt;em&gt;“Magnolia”,&lt;/em&gt; la épica emocional de Paul Thomas Anderson. De fondo, escuchamos &lt;em&gt;“Save Me”,&lt;/em&gt; de Aimee Mann. Un instante genial, en una película llena de instantes geniales, que sobresale al tratarse de un plano-secuencia bastante largo, un monólogo, en el que nunca vemos el rostro de Jim, el emisor, sino las reacciones que sus palabras provocan en Claudia, su interlocutor, y que cierra con una mirada de ella hacia el público, logrando un intercambio inusual entre personaje y espectador. Un momento conmovedor, de una calidez extrema. Un gesto que en lugar de petulante resulta íntimo y cierra con broche de oro una de las últimas obras maestras del cine de fin de siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;MAGNOLIA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;Director:&lt;/strong&gt; Paul Thomas Anderson&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;Año:&lt;/strong&gt; 1999&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;En pocas palabras:&lt;/strong&gt; Convergencia de un sinfin de corrientes y recursos cinematográficos clásicos y de vanguardia. Controvertida, compleja, ambiciosa, intensa, atrevida. Pero ante todo: imprescindible.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;¿Te lo explico con estrellitas?:&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://photobucket.com/" target="_blank"&gt;&lt;img alt="Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-6752033212667612024?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/6752033212667612024/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=6752033212667612024' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/6752033212667612024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/6752033212667612024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2007/08/planosecuencias.html' title='planosecuencias'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-5248927714979566543</id><published>2007-08-01T18:32:00.000-05:00</published><updated>2007-08-02T02:28:54.712-05:00</updated><title type='text'>C(H)ARÁC(H)TER</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://photobucket.com/" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/ImagenRatched-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;La odio, Srita. Ratched. Desde hace poco mas de 7 años. La odié tanto que no he podido olvidar su apellido, después de tanto tiempo. Y creo que nunca lo haré. Si pienso en alguien que pudiera desatar mi locura, mis ánimos homicidas más primitivos, alguien a quien en una ráfaga de ira podría intentar asesinar sin ningún instrumento más que mis propias manos, esa sería usted. Porque usted no es solo una simple enfermera. No. Usted es la violencia pasivo-agresiva en persona. La apacible serpiente que se regocija en sus adentros ante el horror que provoca el mero sonido de su cascabel en las demás criaturas. La bestia que no necesita colmillos para esparcir su veneno. Si, una mirada suya basta para fulminar cualquier destello de espontaneidad, una risa, vaya, un simple y tímido esbozo de sonrisa. Un par de sus palabras, finas y concisas, convierten el fluir natural del habla de su interlocutor en un penoso tartamudeo. Su impecable sombrero blanco seguramente guarda debajo un nido de alacranes. Tal vez por eso los internos le temen tanto. Los “&lt;em&gt;enfermos mentales&lt;/em&gt;” de los que usted tan celosamente salvaguarda su &lt;em&gt;bienestar&lt;/em&gt;. ¿O debo decir, mas bien, su &lt;em&gt;apaciguamiento&lt;/em&gt;? Ellos a los que tan devotamente ha dedicado su carrera entera. Si, ellos por los que siempre ejerce su profesionalismo, manteniendo sin mancha su reporte de puntualidad y asistencia. Si, ellos le temen. Y la aborrecen, aún mas que a la sesión de preguntas y respuestas que les imparte y después de la cual se siente tan plena, al haber presenciado el extremo respeto que ellos le profesan. Pero es que gente como usted confunde el temor con el respeto. La bondad con la moralidad. La disciplina con la tortura. La responsabilidad con la omnipotencia. Usted confunde a los seres humanos con los animales, Ratched. Y a los hombres con bestias. ¿Es esa la razón de su soltería? ¿Fue victima en su juventud, tal vez, de alguna barbajanada y ahora no es capaz de separar a un masculino cualquiera de un barbaján? ¿Y ahora goza haciendo a todos los barbajanes pagar? Supongo que nunca lo sabré. Y es que usted no habla mucho sobre su vida privada. En cambio, obliga a sus pacientes a que lo hagan. A que rebelen sus mas penosos detalles frente a sus compañeros. ¿Disfruta humillándolos? ¿O simplemente no se da cuenta de que &lt;em&gt;eso&lt;/em&gt; no les ayuda? Así como tampoco les ayuda que los traten como idiotas. O que en su sala de esparcimiento solo toquen una estúpida y aburrida música de elevador. O que no los dejen ver los campeonatos deportivos porque habría que cambiar los horarios para ver televisión y estos ya están establecidos y son inamovibles porque lo dice usted. Y no la odio solo por esta serie de negligencias, de la cuales, hubo algunas que preferí no mencionar. La odio porque es por gente como usted que el mundo casi es una mierda. Gente que se convierte en peón de las normas, de los paradigmas, de los dogmas. Gente que olvida que el mundo y sus instituciones son para y por los humanos, y no viceversa. Gente como usted prefiere quebrar a un hombre que quebrar una norma. Usted prefiere mantener a un loco como tal que sanarlo. Porque a usted le conviene que haya locos. Porque sin locos usted no sería la maldita Enfermera Ratched, con sus diplomas y menciones de excelencia. Usted es la peor clase de villano. El demonio que se cree santo. Por eso la odio. Porque desde que la conocí me di cuenta de que el mundo es su hospital, nosotros somos los locos y usted es el yugo que nos mantiene asfixiados e inmóviles...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La &lt;em&gt;Enfermera Ratched&lt;/em&gt; fué interpretada por Louise Fletcher (&lt;em&gt;Oscar&lt;/em&gt; a Mejor Actriz 1976 por ese papel)&lt;/span&gt; .&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Para la trivia:&lt;/strong&gt; En el &lt;em&gt;TOP 50 Villians&lt;/em&gt; realizado por el &lt;em&gt;AFI&lt;/em&gt; (American Film Institute) hace algunos años, la &lt;em&gt;Enfermera Ratched&lt;/em&gt; quedó ubicada en el 5to lugar, superada únicamente por &lt;em&gt;La Malvada Bruja del Oeste&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Darth Vader&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Norman Bates&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Hannibal Lecter&lt;/em&gt;, quien se quedó con el primer puesto. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;ONE FLEW OVER THE CUCKOO’S NEST&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(O como le pusieron aquí: &lt;em&gt;"Atrapado Sin Salida")&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En pocas palabras:&lt;/strong&gt; Un clásico. Una de las 10 obras norteamericanas mas importantes e influenciales en la historia del cine. Milos Forman logra, mas que una crítica al sistema de salud mental, una alegoría sobre el sometimiento del individuo al sistema político/social y las consecuencias de su búsqueda de libertad. Imprescindible para cinéfilos que se jacten de serlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;¿Te lo explico con estrellitas?:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photobucket.com/" target="_blank"&gt;&lt;img alt="Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-5248927714979566543?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/5248927714979566543/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=5248927714979566543' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/5248927714979566543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/5248927714979566543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2007/08/charchter.html' title='C(H)ARÁC(H)TER'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-113687967407057747</id><published>2006-01-10T01:41:00.000-06:00</published><updated>2006-07-24T03:09:47.500-05:00</updated><title type='text'>Especial</title><content type='html'>&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/Anuario2005.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Termina un año mas de cine, y como de costumbre, hago un recuento de lo que para mí fué memorable, tanto positiva como negativamente. Mi top es ahora 9, y no por falta de inspiración, sino, como dijo el buen Gil, "si no encuentras una décima, quien dijo que todos los top's deben ser 10". En fin, el 2005 fué un año extraño cinematográficamente. No abundaron las joyas. Pero las pocas que hubieron, sobre todo en el caso de las primeras 3 en la lista, realmente acompañarán mi memoria cinéfila de aquí a la posteridad. Estas tres primeras cintas representan, por extrañas razones, los entes que determinaron mi año: dos de ellos son personas (a quienes saludo y rindo un pequeño homenaje en este post) y el otro fué el aprendizaje, que me hizo saber, ahora mas que nunca, que aunque no todo es color de rosa esta aventura es digna de vivirse. Aclaro que mi criterio de selección es muy personal y tomo en cuenta las fechas de estreno en cine en mi ciudad. De ahí a que se incluyan algunas cintas que empezaron a hacer ruido desde finales del 2004 en sus países de orígen y que no se incluyan otras de las que aquí apenas nos han llegado rumores (y si mis cálculos no me fallan, el año que entra posiblemente estarán en esta lista "&lt;em&gt;Brokeback Mountain&lt;/em&gt;", "&lt;em&gt;The Squid and the Whale&lt;/em&gt;", "&lt;em&gt;Good Night and Good Luck&lt;/em&gt;" y "&lt;em&gt;Munich&lt;/em&gt;", entre otras). En fin, se nos fué el 2005. Y nos llega el 2006, que ojalá venga cargado de muchas buenas experiencias, personales y cinéfilas. Enhorabuena...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;1. CORPSE BRIDE&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hay tantas razones por las que podría considerar a “&lt;em&gt;Corpse Bride&lt;/em&gt;” como la mejor película del año. Muchas de ellas son bastante personales, y no me detendré a describirlas, que puede que a pocos les interesen. Solo diré, para resumir, que una de las pocas frases articuladas que pude pronunciar después de de su proyección fue “&lt;em&gt;estoy embelezado&lt;/em&gt;”. Y sí, posiblemente no haya visto otra película durante el año que me haya fascinado en todos los niveles, deslubrado técnica y visualmente, conmovido de una manera tan sutil pero tan rotunda, sacado carcajadas y lágrimas al parecer sin ningún esfuerzo. Ese hormigueo en todos los sentidos y sentimientos, ese que denota que de pronto todos se pusieron a trabajar felizmente y sin recibir ningún golpe bajo, solo lo he sentido, en mucho tiempo, cuando terminó de contarse la fábula de la novia muerta que esperaba en el bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Corpse Bride&lt;/em&gt;” se ha filmado respetando un extraño pero delicioso equilibrio entre el derroche y la economía de recursos. Derroche, porque quienes la vimos recordaremos que es tan deslumbrante que nos daba lástima tener que parpadear. Economía, porque hasta donde yo recuerdo nunca me habían contado tantas cosas en tan poco tiempo. Tim Burton y Mark Jonson hacen uso de muchas de las posibilidades que brinda el cine, sacando hasta la última gota de los elementos con los que juegan, dotando a su obra de una &lt;em&gt;tridimensionalidad&lt;/em&gt; (y con esto no hablo únicamente de su técnica) pocas veces vista en películas de monitos. Quienes conocemos su trabajo, sabemos que Burton aplica al máximo aquel refrán que dice que “&lt;em&gt;a veces una imagen&lt;/em&gt; (y en este caso, algunos sonidos) &lt;em&gt;dice mas que mil palabras&lt;/em&gt;”. Sus personajes nunca recurren a la verborrea para articular sus dilemas de manera elocuente. Bastan unos segundos de Victor, el protagonista, dibujando una mariposa y liberando a su modelo vivo, y otro breve momento en el que toca en el piano una bella y melancólica melodía, para hacernos entender que el sujeto en cuestión es un hombre sensible, gentil, talentoso y atípico. Basta una pequeña pieza compartida, de nuevo al piano, entre Victor y Emily, la novia del título, para retratar una cálida reconciliación que otros hubieran sustituído con 10 minutos de parloteo. Y lo mas importante; bastan solo 75 minutos para hablarnos de manera contundente sobre vida y muerte, deseos y sacrificios, decisiones y compromisos y, englobando todo esto, sobre lo dulce y doloroso que es el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que la historia romántica es la médula de la trama, la cinta se adereza con pequeños pero incisivos apuntes que, como suele suceder con los trabajos de Burton, dicen mucho sobre su visión de este mundo en el que vivimos, representado en esta ocasión a través de una sociedad ubicada en la época victoriana. El mundo de los vivos es retratado de manera casi totalmente monocromática, dominando los tonos grisáceos y recurriendo en el diseño de arte a una sórdida austeridad. El sarcásmo que infecta algunas frases pronunciadas por los tristes vivos en su aún mas triste mundo me hicieron reir gozosa, aunque culpablemente, en mi butaca. Resalta, a mi parecer, una sencilla línea en la que la madre de Victoria ordena a su mucama que apriete mas el corsé de la joven, ya que ésta “&lt;em&gt;no debe reír sin que le duela&lt;/em&gt;”. Esta suma de unas pocas palabras es el reflejo perfecto de la estoica, o mas bien masoquista, y vergonzosamente aún vigente filosofía según la cual hemos venido al mundo a sufrir: la existencia exige martirio y el martirio exige nuestra admiración. ¿Acaso no son los tabúes y convencionalismos, a veces tan absurdos como la oposición de la madre de Victoria a que esta se acercara siquiera al piano (“&lt;em&gt;la música no es para las jovencitas; alborota las pasiones&lt;/em&gt;”), nuestro &lt;em&gt;corsé&lt;/em&gt;? Hay tantas cosas contenidas en una sola frasecita. Y para nuestra fortuna hay mas como esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo de los muertos, por otro lado, es lúdico y lleno de color. Sus miembros se entregan al disfrute y la alegría sin el menor recelo y siempre están dispuestos a recibir cálidamente (y a ritmo de jazz) a los novatos. Un inframundo en neón que funciona, mas que otra cosa, como la antítesis del mundo de los vivos y como instrumento para dar lugar al choque de filosofías que ha estado presente, cinta tras cinta, en la obra completa de Burton (incluso en su malogrado “&lt;em&gt;Planeta de los Simios&lt;/em&gt;”). Pero sobre todo, el mundo de los muertos funciona como el contexto perfecto para situar la historia de amor imposible y sacrificado que constituye la espina dorsal de este relato. La imposibilidad de este amor no la dictan ya las diferencias sociales, económicas o raciales. “&lt;em&gt;Corpse Bride&lt;/em&gt;” va mas allá, y cuenta, por encima de todo lo demás, la triste y conmovedora historia de una mujer que puede saborear, solo por un instante, lo que estuvo esperando toda su vida y toda su muerte, y que después debe aprender a dejar ir. La punzada de melancolía que produce la sabia y humilde decisión final de Emily manifiesta el porque la moraleja de la historia es tan rara y aplaudible, sobre todo en una época en la que aún lo mas común siguen siendo &lt;em&gt;mantras&lt;/em&gt; del tipo “&lt;em&gt;el que persevera alcanza&lt;/em&gt;” o “&lt;em&gt;el amor lo puede todo&lt;/em&gt;”. Burton parece decirnos que debemos saber que no es cierto que en esta vida podemos obtener todo lo que queramos. O en otras palabras, debemos aprender a tener la capacidad de renunciar con dignidad. Es algo un poco cruel. Pero mandenme al mundo de los muertos si no es verdad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Corpse Bride&lt;/em&gt;” es, posiblemente, la película mas corta y mas completa que ví durante el año. La redondez de su argumento y la manera en la que se han balanceado sus aspectos oscuros y cómicos, alegóricos y ligeros, es precisa y sorprendente. Mención aparte merece la banda sonora de Danny Elfman, que trasciende por mucho el handicap de “&lt;em&gt;score para película animada&lt;/em&gt;” y nos brinda momentos deliciosos y sugerentes, minimalistas y catárticos, e incluso genuinamente terroríficos, y se coloca emocionalmente a la altura de sus mejores partituras dramáticas. Y en cuanto a la inevitable comparación, creo que “&lt;em&gt;Corpse Bride&lt;/em&gt;” es, tiene razón los que lo afirman, mucho menos llamativa y cool que “&lt;em&gt;The Nightmare Before Christmas&lt;/em&gt;”, pero mucho mas lograda y profunda que aquella. Podría seguir divagando, pero creo que todo lo que quería decir (hasta ahora se me ocurre) se reune en la siguiente frase: “&lt;em&gt;Corpse Bride&lt;/em&gt;” me encantó. Se colocó instantáneamente en lo mas alto de mi top anual y se instaló ahí juntito a “&lt;em&gt;Ed Wood&lt;/em&gt;” y “&lt;em&gt;Edward Scissorhands&lt;/em&gt;” entre mis favoritas de Tim Burton. Además, fué uno de los instantes mas bellos que pasé en una sala de cine durante todo el año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;2. MILLION DOLLAR BABY&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Clint Eastwood filmó su oda al éxito y la derrota en un &lt;em&gt;argot&lt;/em&gt; cinematográfico casi &lt;em&gt;retro&lt;/em&gt;, que nos recuerda enormemente al gran cine Hollywoodense setentero, ese que tan mágicamente podía producir obras maestras con muy buenos desempeños en taquilla, o en otras palabras, el consenso hoy casi imposible entre público y crítica (hablo del Scorsese de “&lt;em&gt;Taxi Driver&lt;/em&gt;” o del Ford Coppola de “&lt;em&gt;El Padrino&lt;/em&gt;”, el De Palma de “&lt;em&gt;Scarface&lt;/em&gt;”, por mencionar algunos). Incluso sus imágenes son tan atemporales y sus colores tan desaturados como es poderosa y conmovedora su historia y significado. No solo es que haya usado recursos de primer orden como la quieta y sobria belleza de su fotografía, el desarmante minimalismo de su score, y el oficio de tres actores principales en estado de gracia (entre los que esta incluído él mismo), sino que Eastwood se apega al máximo a los principios básicos del cine, en los que la historia y el desarrollo fiel e inteligente de situaciones y personajes, en aras de la ejecución de un discurso o la exploración de una o varias ideas, consiste en el fin último de una obra, y el lenguaje utilizado es congruente con la misma. Todo esto se logra de manera impecable en su cinta. Sus vueltas de tuerca jamás parecen ser trampas lacrimógenas para obligar al espectador a no salir de la sala sin usar sus &lt;em&gt;kleenex&lt;/em&gt;. Por el contrario, y lo dice un detractor a muerte de ese tipo de trampas, el segmento final es tan conmovedor como oscuro, y definitivamente resulta mucho mas efectivo, en sus 40 minutos de duración, como medio para discutir la eutanasia, que el metraje completo de “&lt;em&gt;Mar Adentro&lt;/em&gt;” de Alejandro Amenabar (situación que no sería tan evidente si esta última no se empeñara tanto en ser la película definitiva sobre el tema). “&lt;em&gt;Million Dollar Baby&lt;/em&gt;” existe como una muestra de lo que puede lograr un autor con plena confianza en su oficio y en su material, en lugar de excesivas pretenciones, y convierte a su aparente sencillez en su mayor arma. Y una vez mas (parece que este fue el año del desencanto), el mensaje que se nos presenta es duro, pero no por eso menos valioso: no es cierto que cuando saltemos al vacío, motivados por nuestra convicción, vamos a caer en una superficie acolchonada y bondadosa. Pero mas trágico sería quedarse al borde del abismo, esperando perpetua e inútilmente reunir las fuerzas para saltar (Ver post: “&lt;em&gt;En DVD: Million Dollar Baby&lt;/em&gt;”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;3. BEFORE SUNSET&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que en muy pocas ocasiones se ha plasmado en el cine de manera tan indicativa lo que es la vida adulta. Ayuda el hecho de que “&lt;em&gt;Before Sunset&lt;/em&gt;” es la continuación, la contraparte “&lt;em&gt;madura&lt;/em&gt;”, de “&lt;em&gt;Before Sunrise&lt;/em&gt;”, en la que dos jóvenes &lt;em&gt;mochileros&lt;/em&gt; se encuentran en Viena y pasan un día completo explorándose intelectual y emocionalmente, y terminan enamorándose, para al final prometerse el uno al otro volver al año siguiente. Como nos lo indica “&lt;em&gt;Before Sunset&lt;/em&gt;”, ese encuentro posterior, por azares del destino, jamás sucede. Quince años después, ambos personajes vuelven a toparse, cada uno con su vida hecha: el, escritor, casado y con un hijo; ella, trabajadora social, soltera, pero en medio de una relación. Un encuentro fortuito que abre un mar de interrogantes y posibilidades para cada uno. La cinta completa es una sola conversación filmada en tiempo real, de un poco mas de una hora de duración, cuyos cambios no solo se constituyen por los distintos escenarios de París que los personajes recorren en su charla-caminata, sino que también varían en tono y sentimiento. Jesse y Celine, como en la primera cinta, siguen siendo dos amantes incurables de las palabras y las ideas, dos filósofos urbanos que hacen el amor con cada frase que le pronuncian al otro, hablen de imperialismo yanqui o del gran trasero de la fallecida pero inmortal Nina Simone. La diferencia es que en esta ocasión, después de quince años mas de vida, de golpes, de experiencias, y de dudas, el sentimiento que se respira, en lugar de dulce idealismo, es de ácida incertidumbre, de un desaliento escondido pero latente. Alguien que ya llegó a los cuarenta no siente, como a los 25, que la vida aún está llena de posibilidades. Alguien que está en los cuarenta se pregunta si habrá tomado las decisiones correctas o si aún tiene las posibilidades de reencontrar su camino perdido. Es increíble la manera en la que Richard Linklater confecciona, con unos dialogos maravillosos, profundos, llenos de referencias pero jamás tan estilizados como para caer en la falsedad, un elaborado ensayo sobre el amor a la vida y el desencanto de la madurez, aderezado con dos protagonistas empáticos, que constituyen una pareja memorable y de impresionante química, capaz de articular los grandes dilemas del hombre no-superficial (a falta de un mejor término… se aceptan propuestas). “&lt;em&gt;Before Sunset&lt;/em&gt;” es una de las cintas mas hermosas que ví en el 2005, y definitivamente uno de los dos momentos mas especiales que tuve en la sala de cine durante el año, el otro fue “&lt;em&gt;Corpse Bride&lt;/em&gt;”. Experiencias perfectas, por la cinta, el/la acompañante, y la sinergia entre obra y momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;4. WHISKY&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Si “&lt;em&gt;Before Sunset&lt;/em&gt;” habla sobre dudar del camino elegido y la posibilidad de reencontrarlo, “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;” es su antítesis/complemento, en versión recalcitrante. Esta cinta uruguaya, sobre tres personajes que sobrepasaron la madurez para encontrarse con la vejez, explora las aterradoras consecuencias de la rutina y la inmovilidad, del abandono de los sueños, pero arroja, para fortuna de su público, una pequeña luz de esperanza sobre al menos uno de sus personajes principales. Los silencios en “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;”, o mas bien lo que esos espacios mudos de tiempo significan, son tan importantes como lo que se dice. La estructura narrativa, sobre todo durante la primera mitad de la cinta, conscientemente monótona y repetitiva, acrecienta en el público el sentimiento de desasosiego que define a sus personajes. La ausencia casi total de música, agudiza esos silencios, y los carga de una acidez casi sádica, pero muy ilustrativa del sentir de Jacobo, Marta y Herman. El mayor acierto de sus directores (Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella) ha sido encontrar un tema inusual y menospreciado y lograr un matrimonio perfecto entre su guión y el lenguaje utilizado para contarnos su historia, esto sin hablar de la estupenda tercia de actores que eligieron para encarnar a esos personajes perfectamente delineados. “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;” es una película extraña. Toda una sorpresa, no solo en la cinematografía latinoamericana, sino mundial, tanto por el objeto de su estudio (personajes que en el tramo final de su vida parecen no ser capaces ni de reconocer y comprender sus errores, y menos de tratar de enmendarlos) como por sus logros discretos pero monumentales. Un cómico, aunque corrosivo, recordatorio de que el tiempo pasa y no debemos dormirnos en nuestros laureles. De los fácil que es pasar la vida, en lugar de vivirla. Ver “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;” es enfrentarse a la posibilidad del fracaso autoimpuesto. Y el horror que provoca dicho avistamiento es terapéutico y esperanzador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;5. MARIA FULL OF GRACE&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué difícil es encontrar una película tan equilibrada, tan reflexionada, tan precisa, estos días. Lo que mas sorprende de “&lt;em&gt;Maria Full of Grace&lt;/em&gt;”, la opera prima de Joshua Marston, un director cuya destreza ya quisieran muchos veteranos, es la manera en la que logra dar la vuelta a lo que pensamos que sigue, a la manera en la que estamos habituados a que se aborden los dramas con temas escabrosos. Marston supo, inteligentemente, que para lograr una obra digna, debía evitar convertir a su cinta en un panfleto, que habría que abandonar los maniqueísmos y tremendismos, que había que recurrir a un lenguaje naturalista, pero nunca simplista. Lo que impresiona de su trabajo, no es que aborde el tema de las “&lt;em&gt;mulas&lt;/em&gt;”, hombres y mujeres que pasan droga dentro de su cuerpo de Colombia a Estados Unidos, sino la integridad con la que lo retrata. Y aunque su decisión, maximizar la voz de su personaje principal y anteponerla al debate sociopolítico que su situación podría generar, podría malinterpretarse como tibieza en su tratamiento, considero, en lo personal, que es su característica mas valiosa. Marston, debemos grabarnos ese apellido, sabe como asustar sin apabullar, como conmover sin caer en sentimentalismos, como sugerir en lugar de mostrar descaradamente, y como contar una historia que por si misma es fuerte, sin tratar de lograr su éxito a través de golpes bajos. Y vaya que sabe, también, cómo hacer un casting efectivo, aún cuando sus actores son, en su mayoría, no profesionales. Catalina Sandino Moreno, impresionante en su papel de chica tercermundista average con determinación y arrojo no tan average, logra un personaje empático, fácil de acompañar en una travesía cuyas circunstancias e incidentes son casi palpables para el público (¿quien no sufrio junto con ella cuando se tuvo que tragar su primera “&lt;em&gt;pepa&lt;/em&gt;”?, ¿quien no sintió la asfixia y el asco en su propia garganta?). Y de la misma manera, el resto del elenco, en personajes de mayor o menor importancia, logra creaciones que viven y respiran, que se comportan de una manera tan natural que casi dejan de ser “&lt;em&gt;personajes&lt;/em&gt;”. Sus planos naturalistas nunca cometen el error de caer en la simpleza y su música, contemporánea y modesta, bella de una manera distinta, logra perfectamente su cometido de dotar a los momentos del impacto, asombro e intimidad requeridos. Esta María, en efecto, llena es de gracia. Y bendita es también, por el enorme talento de los novatos involucrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;6. THE LIFE AQUATIC WITH STEVE ZISSOU&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen algunos que dinero mata carita. En este caso creo que encanto mata perfección. Y es que “&lt;em&gt;The Life Aquatic&lt;/em&gt;…” con sus muchos aciertos en el plano visual y narrativo, también posee sendos tropezones en el ámbito dramático. Personajes que están de más. Personajes que están de menos (sobre todo en cuanto a su desarrollo). One-liners. Momentos desaprovechados. Wes Anderson logró una cinta que da mucho de unas cosas, y se queda corta en otras. Y lo que da de más resulta que son sus especialidades. Lo que ha convertido a Anderson en una de las voces fundamentales del cine norteamericano de estas épocas. Humor fino y sutil, situaciones agridulces, personajes desencantados, y momentos cinematográficos perfectos y memorables, derivados de su extraordinaria capacidad de combinar imágenes y sonidos para lograr un efecto insuperable y característico de su autoría. Sí, “&lt;em&gt;Life Aquatic&lt;/em&gt;” está plagada de momentos Anderson. ¿Se necesitan mas explicaciones para justificar su inclusión en esta lista? Esta bien, diré una mas: no puedo ver esa secuencia final, el hallazgo del tiburón jaguar, sin conmoverme hasta las lágrimas. No puedo evitarlo, el llanto de Zissou me llega. No puedo evitar reaccionar ante las lágrimas de un capitán que ha perdido el rumbo y que, a pesar de sus múltiples fallas, tiene y tendrá siempre el apoyo de su tripulación (o los miembros de su equipo que queden vivos después de las consecuencias de sus malas decisiones). Y bueno, Bill Murray realiza un trabajo formidable personificando a Steve Zissou y dotándolo de los mas variados matices (el personaje llega a ser desde encantador hasta odioso, desde hilarante hasta conmovedor). Afortunadamente, Zissou es el dueño del show, y el único personaje totalmente logrado de la cinta, aunque Murray se acompaña de un elenco de primer nivel que nunca brilla como el, no tanto por su desempeño sino por los personajes tan elementales y difusos que les toca interpretar. Aunque quizás esa fue la intención de Anderson. Que nadie le robara el numerito a su Zissou. Y en efecto. Su cinta es tan imperfecta como su personaje principal. Y también, igual de memorable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;7. BIRTH&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lástima del nombre que le endilgaron en español. Lástima del poster en Latinoamérica, que parecía de cualquier thriller sobrenatural de poca monta. Lástima que toda la atención que obtuvo la cinta parecía dirigirse a la famosa escena de la tina y sus supuestos ecos de pedofilia. Lástima que el público esté acostumbrado a ver cosas fáciles, en exceso explicativas y sin profundidad psicológica. Lástima, porque Jonathan Glazer con “&lt;em&gt;Birth&lt;/em&gt;” se arriesgó demasiado sin perderse, y casi nadie estuvo ahí para agradecérselo. La dolorosa historia de Anna, una mujer que comienza a enamorarse del niño de 8 años que clama ser su esposo fallecido 10 años atrás, no es mas que el pretexto de Glazer para explorar temas que poco o nada tienen que ver con lo sobrenatural. Es un ejemplo agudamente tangible de lo que le hace el amor a algunos. De la incapacidad para la superación de pérdidas. De la fragilidad que nos hace, a veces, engancharnos del primer indicio de recuperación de lo perdido, por muy absurdo que este sea. Glazer incluso va mas allá, y le da una dimensión aún mas oscura y insinuante a su historia de amor, cuando nos deja entrever que quizá el matrimonio de Anna no era tan idílico como ella pensaba. ¿Será entonces que, en lugar de amar a la otra persona, amamos lo que la otra persona nos hace sentir de nosotros mismos? En fin, una cinta tan subjetiva y sugerente levanta muchas otras interrogantes, y deja sin contestar la mayoría, y contrario a lo que podría pensarse, esto último es mas un valor que una falla. Por si fuera poco, el director filma su obra de una manera elegantísima, sobria en sus encuadres e interpretaciones, pero sin jamás llegar a una frialdad ascética. Nicole Kidman, estupenda en el papel de una mujer cuya racionalidad comienza a desmoronarse poco a poco ante su propia incomprensión, da muestras, de nueva cuenta, de un rango y una versatilidad inmensos. La escena del teatro, un plano en close-up de su rostro al borde del llanto, es memorable y expresiva. La música, fotografía, edición, ritmo, todo juega un papel importantísimo a la hora de lograr ese efecto de desasosiego que provoca en el espectador que logra entrar en su propuesta. Y, cosa rara en las cintas actuales, da lugar al diálogo y la discusión después de terminada su revisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;8. CLOSER&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que para algunos es una historia romántica, &lt;em&gt;la neta&lt;/em&gt; sobre las relaciones amorosas tormentosas, para otros constituye la prueba mas contundente de lo despreciable que es el ser humano como especie (o el material necesario para que los extraterrestres de “&lt;em&gt;Guerra de los Mundos&lt;/em&gt;” decidieran venir a exterminarnos). Para mí, creo que es un poco de ambas cosas. Y es que en cuestiones de amor, creo que siempre sacamos a relucir lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Nuestros gestos mas dulces y características mas irresistibles, así como nuestras peores patologías y trucos baratos. Y “&lt;em&gt;Closer&lt;/em&gt;”, con su inusual estructura dramática episódica de encuentros y desencuentros, no es mas que un muestrario de lo que sus cuatro personajes son capaces de hacer por amor. Por dar amor, por demandar amor, y al fin de cuentas, por sentirse amados. Que su comportamiento, mientras tanto, no sea del todo ejemplar, es lo que dota a esta cinta de la humanidad que la distingue y que la pone por encima de las películas románticas comunes. Mike Nichols es un experto en eso de retratar los mecanismos oscuros que mueven las relaciones humanas, y es esa disposición de su director y escritor de desentrañar, mediante unos diálogos punzantes y unas actuaciones estupendas, la guerra contenida que tiene lugar en un cuarto, en una cama, lo que hace de “&lt;em&gt;Closer&lt;/em&gt;” algo especial. Ese “&lt;em&gt;algo&lt;/em&gt;” que hace sus personajes articulen ese problema universal ante el cual todos podemos identificarnos: el gran problema del amor. Debo confesar que el significado de la película me persiguió como fantasma varios días después de haberla visto. Y lo resumo, en pocas palabras, autocitándome (permítanme la aberración): “&lt;em&gt;Cada par, un cocktail de vacíos, cualidades y complejos&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;9. AUDITION&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor cinta de terror/suspenso que ví durante el año. Ya sé que en su país de origen se estrenó hace mucho tiempo, pero aquí en Chihuahua City apenas llegó a principios del 2005. Lo mas notable de “&lt;em&gt;Audition&lt;/em&gt;”, magistral demostración de dominio del ritmo narrativo, no es su maravilloso &lt;em&gt;crescendo&lt;/em&gt; de intensidad y suspenso, sino que, además de lograr que su audiencia se desconcierte y angustie, desarrolla de manera perfecta e incisiva, de principio a fin, un tema no-terrorífico de manera objetiva, pero sí en implicaciones. En “&lt;em&gt;Audition&lt;/em&gt;”, un productor de cine decide hacer una audición para aspirantes de actriz, que bajo el señuelo de una falsa producción, tiene la intención de encontrar una prospecta de esposa. El hombre queda intrigado ante la melancólica mirada de una joven, cuya triste historia lo conmueve y apasiona. Mientras ambos personajes comienzan a conocerse, el director nos va dando señas de que algo espantoso está por suceder, y que la aparente inocencia de la joven no es mas que una máscara que, efectivamente, termina siendo removida en una escalofriante escena final. El personaje de esta mujer cegada por el dolor del pasado, que retiene a sus hombres de la única manera en la que se podría retener físicamente a los hombres (no quiero decir demasiado), ilustra gráficamente lo que es el temor al abandono al extremo. Lo que se le hace al ser amado cuando se le mantiene, contra su voluntad, junto a nosotros. Lo que significa no establecer la confianza y el respeto que implique que la pareja algún día puede querer dejarnos. “&lt;em&gt;Audition&lt;/em&gt;” habla sobre el horrible y enjuiciable crimen que es &lt;em&gt;retener&lt;/em&gt;. Y de qué manera lo hace…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;MENCIONES HONORÍFICAS:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“CHARLIE AND THE CHOCOLATE FACTORY”.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; Tim Burton en su máxima expresión, en una de las películas mas graciosas y divertidas del año. Colorida, satírica y bizarra. Burton nos regaló una película que, con sus acabados y texturas, momentos y observaciones chocarreras, me hizo sentir, literalmente, como niño en dulcería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“EL ABRAZO PARTIDO”.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; Las dificultades de las relaciones padre-hijo retratadas en una cálida comedia negra aparentemente muy sencilla que, en la linea de “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;”, apela al desarrollo de su historia y personajes para perdurar en la mente del espectador. Afortunadamente, el cine latino sigue descubriendo otras temáticas fuera de la pobreza y marginación, aunque la realidad social siga presente. Muy recomendable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“KINSEY”.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; La sexualidad, y todos sus bemoles, retratada de una manera íntegra e inteligente, en una cinta reveladora y extrañamente conmovedora, que se convierte en una celebración de la diversidad humana. Su guión, lleno de momentos honestos e incisivos, es una joya, y sus actuaciones inmejorables. PLUS: la cinta incluye también la que me pareció la escena mas sexy del año. Adivinen cual es…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“SIDEWAYS”.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; La mid-life crisis hecha película. Alexander Payne sigue demostrando ser el portavoz por excelencia de los conflictos existenciales domésticos, y continúa perfeccionando su fino humor, entregándonos una exquisita comedia dramática muy similar, pero a la vez muy distinta, a sus dos anteriores joyas. “&lt;em&gt;About Schmidt&lt;/em&gt;” me sigue pareciendo su obra maestra, pero esta no le quedó muy lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;“MELINDA &amp; MELINDA”.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; Woody Allen demuestra que todo depende del cristal con que se mire, y revela lo mucho de gracioso e irónico que es el drama, y lo muy contenidamente triste que puede llegar a ser la comedia. Mi favorita, y considerando que yo mismo soy un Drama-King, es la Melinda dramática, claro. Pero la cinta es disfrutable en ambos segmentos. Rhada Mitchel, deliciosa en su papel dual (toda una revelación). Y que gusto da ver a Chloe Sevigny trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;“KING KONG”.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Peter Jackson, de nueva cuenta, demuestra que es el maestro del espectáculo con cerebro y corazón. No es que su cinta no sea un derroche de acción, aventura y efectos especiales, lo es. Pero de que tiene el alma bien colocada, la tiene. La anécdota todos la conocemos. El significado nunca, en sus versiones anteriores, me había quedado tan claro. “&lt;em&gt;King Kong&lt;/em&gt;” habla sobre abandonar conveniencia, cordura y razón por amor. Sobre saber que se lleva las de perder, sin que ese conocimiento nos impida entregarnos al arrojo. Sobre el estado primitivo y animal, necesario en ocasiones para que rescatemos nuestro sentido del asombro, al que nos conduce el sentimiento.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#009900;"&gt;BOTTOM 3: LAS PEORES DEL AÑO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;“THE AMYTIVILLE HORROR”.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; No hay cosa mas penosa que una película de terror que no da miedo. Si a este hecho le sumas, o mas bien le restas, ni una sola propuesta realmente interesante en ningún ámbito (actores poco talentosos, planteamiento visual pobre y calcado, desarrollo de personajes elemental, sustos que dan risa, chistes que dan tristeza) te queda esto: una película que aunque dure poco menos de una hora y media parece eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;“THE RING 2”.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Lease el párrafo anterior. Sustituya la frase “actores poco talentosos” por “&lt;em&gt;¡¿que chingados estaban pensando Naomi Watts y Sissy Spacek?!&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;“SYLVIA”.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Cuando filmas la biografía de una de las mas grandes escritoras del siglo XX, se necesita mas que presentarla gritando, literalmente, a los cuatro vientos que está enamorada, para hacernos creer que está enamorada. Necesitas mas que hacerla andar en bicicleta para hacernos pensar que es una mujer apasionada. Necesitas mas que presentarla contemplando diez minutos el techo con mirada de &lt;em&gt;niño-down&lt;/em&gt; para hacernos sentir que está deprimida. Si vas a dirigir una película sobre una poeta, no piensas en Gwyneth Paltrow, a la que otros autores han tenido la sapiencia de no ponerla a hablar mucho, menos a recitar, para no hacer patente su monótono tono y ligera e irritantemente gangosa voz (nada personal). Y vaya, debiste ignorar muchísimas cosas como para lograr hacernos bostezar y movernos incómoda y compulsivamente en nuestras butacas por culpa del hartazgo, con una historia que puso ser tan interesante y trágica como la verdadera vida de Sylvia Plath.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Link Relacionado: &lt;strong&gt;TOP CINE 2004&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://retretevirtual.blogspot.com/2004/12/cine-2004.html"&gt;http://retretevirtual.blogspot.com/2004/12/cine-2004.html&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-113687967407057747?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/113687967407057747/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=113687967407057747' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/113687967407057747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/113687967407057747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2006/01/especial.html' title='Especial'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-112390253992243636</id><published>2005-08-12T21:55:00.000-05:00</published><updated>2005-08-12T22:10:39.480-05:00</updated><title type='text'>estreno</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;WHISKY&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/Whiskyblog.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;Directores:&lt;/strong&gt; Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;Escritores:&lt;/strong&gt; Pablo Stoll, Juan Pablo Rebella y Gonzalo Delgado Galeana&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;País:&lt;/strong&gt; Uruguay&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;Año:&lt;/strong&gt; 2003 / 2005 (Estreno en México)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;“&lt;em&gt;Digan Whisky&lt;/em&gt;”. Frase imperativa que, queramos o no, casi siempre surte efecto. A falta de una sonrisa genuina, nada mejor que la “&lt;em&gt;y&lt;/em&gt;” prolongada al final de dicha palabra. La foto saldrá bien, posiblemente. Cuando la veamos, en el futuro, podremos engañarnos y pretender que, efectivamente, la pasábamos bien. Y no se diga si son otros ojos los que la observen. Caerían en la trampa. Creerían que nuestra vida es puro placer y sonrisas. Que somos la viva imagen de la felicidad. Que día a día miramos al frente y enseñamos jocosamente los dientes. Ellos no saben que solo lo hacemos cuando, con cámara en mano, alguien ordena: “&lt;em&gt;digan Whisky&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acertado nombre, sin duda, para una cinta que retrata a quienes pocos se atreven (vaya, si lo intentaran siquiera). Y es que a nadie le importan los perdedores. Qué insignificantes son aquellos que han recorrido un largo trecho sin recompensa. Quienes no han tenido la suerte (o el deseo, o las ganas) de dejar su soledad, y ya mas bien se acostumbraron a ella. Los que se limitan a dejar pasar al tiempo, y se han entregado en cuerpo y alma a la rutina. Quienes cuentan sus segundos entre puertas que se abren y se cierra, máquinas que trabajan y resuenan de manera monótona, telarañas que se amontonan en las lámparas encima de sus cabezas. Ellos, cada día mas viejos, que olvidan a paso lento, pero seguro, que la vida está llena de sorpresas, que la cotidianeidad no está peleada con el gozo. Ellos, que no se trazarán ninguna nueva meta, porque la saben de antemano perdida. De ellos, nadie se acuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los valientes: Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. Un par de cineastas uruguayos que le apostaron de manera acertada a los olvidados. Que escogieron hacer una cinta serena, de encuadres estáticos, música escasa, diálogos moderados y situaciones nada llamativas. Quienes decidieron subir en su viaje a una tercia de actores inmejorables (Andrés Pasos, Mirella Pascual y Jorge Bolani), que le dieron una vida casi palpable a sus parcas fantasías. Sorprende, y angustia, pensar o intentar dilucidar su fuente de inspiración (¿quiénes serán los desafortunados en quienes basaron a sus personajes?). Más aún cuando en estos días es más fácil encontrarse con la próxima “&lt;em&gt;película revolucionaria&lt;/em&gt;” (que de “&lt;em&gt;revolucionarias&lt;/em&gt;” tienen la pura actitud… errr, ¿alguien dijo “&lt;em&gt;Sin City&lt;/em&gt;”) que con una cimentada en un guión sólido, humano, real. Una cinta como “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;”, en la que cada “&lt;em&gt;insignificante&lt;/em&gt;” gesto y semblante, palabra y tono, nos revelan algo invaluable sobre sus personajes. En la que la condescendencia no tiene cabida. De humor tan sutil como corrosivo. De drama tan invisible, pero tan latente. Señores, solo por esto, y antes de continuar con cualquier cosa: me quito el sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trama: Jacobo Köller, un viejo empresario dedicado al negocio de las calcetas, vive sus días entre máquinas viejas, paredes manchadas y sus tres empleadas: Marta (así, sin “&lt;em&gt;h&lt;/em&gt;”), la de confianza, y “&lt;em&gt;las otras dos&lt;/em&gt;”, a las que apenas les dirige la palabra (y es que, para su suerte, Marta se encarga de eso). El negocio, patrimonio que heredó de su familia, que guarda en sus esquinas ecos de una prosperidad pasada, hoy se percibe tan decadente como su propia existencia. Un cuarto lleno de artefactos que apenas funcionan. Así como su coche. Así como el. Objetos que se mueven, pero que le deben mucha (o toda) su capacidad de funcionamiento a la inercia. Jacobo, apenas capaz de sentir y casi incapacitado para manifestar cualquier estímulo emocional, acaba de experimentar su primer impulso vital en mucho tiempo. Lástima que solo haya sido provocado por las desafortunadas circunstancias y que, pues, no sea este uno precisamente positivo. Su hermano, Herman, también empresario pero establecido en Brasil, vendrá a casa. Su visita amenaza con poner al desnudo a Jacobo. Hacer que sus fracasos le exploten en la cara. Sus múltiples fracasos. El mal puerto al que ha llevado la empresa de la familia. Su incapacidad para conseguir una pareja. El mal estado en el que guarda todo lo que le pertenece. Herman es todo lo que Jacobo teme. Todo lo que podría recordarle que es, en efecto, un fracasado. Y es que, habiendo salido ambos del mismo seno familiar, solo uno de ellos tiene esposa e hijos universitarios y próximos a graduarse. Solo uno pudo continuar con el negocio de manera exitosa, en un país extranjero. Solo Herman, y no el, no Jacobo, pudo tomar lo poco que la vida le puso en las manos y convertirlo en mucho mas. Escalofriante. Al inmutable y frío Jacobo se le ocurrió una loca idea. Cambiar un poco sus diálogos diarios con Marta (“&lt;em&gt;buenos días&lt;/em&gt;”, “&lt;em&gt;buenas noches&lt;/em&gt;”, &lt;em&gt;“¿donde están las notas de…&lt;/em&gt;?”). Aumentar líneas, digamos. Intentar primero con “&lt;em&gt;necesito que me haga un favor&lt;/em&gt;” y seguir con “&lt;em&gt;vivir conmigo mientras está aquí mi hermano&lt;/em&gt;”. “&lt;em&gt;Sólo serán unos días&lt;/em&gt;”, serían las cuatro palabras con las que cerraría con broche de oro. Marta, a quien no se le daba mucho eso de la improvisación, se limitaría a asentir, como siempre, ante las peticiones del jefe. Al fin de cuentas, a ambos, en la etapa final de sus vidas, no les caería mal un pequeño cambio de aires, aunque solo fuera por poco tiempo. No está mal, para dos viejos perdedores, jugar un rato al marido y a la esposa. Al fin de cuentas, ya estaban acostumbrados a las farsas. Así que solo quedaba por hacer lo que, forzosamente, debía seguir. Una manita de gato a la pocilga de Jacobo (cortesía de la estoica Marta, claro está). Una acicaladita en algún salón de belleza barato para Marta. “&lt;em&gt;Digan Whisky&lt;/em&gt;”. La foto falsa de bodas, lista. Una parada en el aeropuerto. Un intercambio de calcetines (los de la fábrica de cada uno). Una visita que, para bien o para mal, cambiará con suerte la mediocre vida de al menos uno de los falazmente “&lt;em&gt;recién casados&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una historia tan básica como esta se convierte, gracias a la aguda visión de sus creadores, en un interesantísimo y devastador estudio de la soledad humana y el desencanto. De los estragos que produce la rutina en la psique de sus operarios. De las consecuencias del abandono de los sueños. “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;” es el retrato de unos seres que se han acostumbrado a aceptarle miserias a la vida, y pagarán sus culpas con aburrimiento y desilusión, por el resto de sus días. Stoll y Rebella han creado un monstruo. Uno que nos amenaza con revelarnos nuestros temores mas profundos. Aquellos que ni siquiera sabíamos que existían escondidos en algún lugar, el más recóndito, de nuestro baúl de miedos. Porque, a nosotros, como a casi todos, no nos gustan los perdedores. Y es que es aterrador vernos a través de ese espejo, con unos cuantos años y decepciones más encima, solos, desarmados por la desazón, en medio de la amarga cosecha de frutos podridos al final de un largo camino de poca siembra. Pero, a pesar de lo oscuro que esto suena, “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;” no tiene solo connotaciones trágicas. Fueron varios los momentos en los que los miembros de la audiencia rompimos en carcajadas. Dudo que cualquiera de los involucrados supiéramos porqué lo hacíamos. Tan sutil, y efectivo, es su sentido del humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente es genial la manera en la que los directores decidieron hacernos sentir en carne propia la pesadumbre con la que transcurren los días en las vidas de Jacobo y Marta, previos a la visita de Herman. Estupenda su decisión de hacernos vivir tres días en la rutina de la fábrica, remarcada por una repetición casi idéntica de situaciones y tomas. Desde las anécdotas que remarcan el decadente espacio en el que los personajes conviven (el carro que no arranca, las máquinas ruidosas y obsoletas, las telarañas y el polvo), sus rituales diarios infaltables (el restaurant en el que Jacobo desayuna siempre lo mismo, el cigarrillo que fuma Marta en su descanso y que parece constituir uno de sus pocos placeres), hasta los gestos que remarcan y revelan sus personalidades, como el escaso vocabulario de Marta, que hasta después de pasada la mitad de la cinta parecería estar conformado únicamente de las frases “&lt;em&gt;si, señor&lt;/em&gt;”, “&lt;em&gt;son preciosos&lt;/em&gt;” y “&lt;em&gt;si Dios quiere&lt;/em&gt;”. Esa repetición de sentencias y limitación de participaciones verbales, además de la interpretación (soberbia) de Mirella Pascual, revelan a un personaje tímido, temeroso, excesivo en su docilidad, que se ha desaprovechado por desidia las oportunidades que le ha presentado la vida, que tal vez no hayan sido muchas (no, tampoco parece ser alguien con mucha suerte). Jacobo, por su parte, es un sujeto menos noble. Un hombre huraño, inexpresivo, y hasta cierto punto desconsiderado, que se encuentra sumido en esa apacible crisis por simple orgullo. Quien prefirió arruinar su vida antes que seguir un patrón. Antes que tomar en cuenta las recomendaciones de su hermano, o de cualquiera. Es un hombre castrado afectivamente. Ni siquiera su (presumiblemente) única amiga (extendiendo muchísimo el término), Marta, es merecedora de mas de unas cuantas de sus frías palabras. La secuencia en la que Jacobo recibe a la mujer en su casa, mostrándosela cuarto por cuarto de la manera menos cálida que uno podría imaginarse, apagando las luces antes de que ella pudiera salir de la habitación, dejándola dar sus últimos pasos en la penumbra, es de antología. Vemos como le enseña cada cuarto de la casa, y en cada uno, el hombre muestra el mismo gesto de descortesía ante la mujer que le va a salvar el pellejo haciéndose pasar por su esposa. Este momento establece de manera muy simple, pero muy compleja en su trasfondo, la dinámica de ambos personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, Herman, es la antítesis de Jacobo. Un hombre exitoso, con una vida agitada y una personalidad contagiosa (o al menos, hace su intento). Una persona bondadosa en esencia, pero que también carga pecados que, aunque su semblante no lo aparente, representan un peso doloroso. El sabe que la personalidad retraída y amarga de su hermano se debe, en gran parte, a los años que este invirtió cuidando a su madre enferma. El sabe que hacerse cargo de un moribundo puede ser un calvario, uno del que el se escapó, estando en Brasil, con sus hijas y esposa, atendiendo su negocio. El sabe que es casi imperdonable para un hijo no asistir al funeral de su madre. Es casi un crimen, aunque uno esté “&lt;em&gt;muy ocupado&lt;/em&gt;”, y aún así “&lt;em&gt;no pudo&lt;/em&gt;” ir. El sabe muchas cosas. Así que, a su llegada a la casa de su hermano, y para compensar un poco su ausencia (aunque en realidad sea para sentirse menos mal consigo mismo) Herman es todo simpatía y generosidad. Restaurantes y bocadillos caros. Un viaje a Peliápolis. Un bonche de dinero para que Jacobo mejore las condiciones de la fábrica. Todo corre por su cuenta. El cree, o le gustaría creer, que el dinero puede establecer un puente entre dos polos desconectados. Que puede sanar una herida. Que puede borrar un resentimiento. Sabe que no es cierto, pero, como el emprendedor hombre de negocios que es, no va a descansar sin “&lt;em&gt;hacerle su luchita&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas tres caras de la vejez, en su convivencia y choques silenciosos, establecen una interacción deliciosa de presenciar frente a la pantalla. Desde el momento en que se juntan por primera vez, en una cena conmemorativa llena de silencios incómodos, hasta el viaje a Peliápolis, que como toda buena road movie constituye no solo un viaje exterior sino interior para los personajes. El inicio de esta travesía marca la ruptura de su rutina, una ruptura que, aunque temporal, surtirá sus efectos en ellos, algunos indelebles y determinantes para su destino. Son tres personajes monumentales, que parecen trascender en muchos momentos su handicap de “&lt;em&gt;personajes&lt;/em&gt;” para parecernos simplemente personas (y eso de "&lt;em&gt;simplemente&lt;/em&gt;" es realmente un eufemismo, porque de simples las personas no tenemos nada). Pero ahora que hablo de personajes, debo confesar algo: yo me quedo con Marta. Qué personalidad. Qué actuación. Qué manera de ganarse al público con, aparentemente, tan poco. Si Jacobo y Herman son la médula del conflicto dramático de la historia, Marta es su corazón. El momento final, en el que la vemos llorando en la parte trasera de un taxi, dándose cuenta de todo lo que ha perdido, de todo lo que no vivió y del poco tiempo que puede quedarle como para poder vivirlo todo, es devastador, pero hermoso. Marta me hizo pensar y sentir tanto. Me hizo sentir querer poder darle un abrazo y un beso en la mejilla. Decirle que todo estaría bien, aunque tal vez no fuera cierto. Sus atenciones con su patrón, sus palabras al revés (domina cualquier palabra que se le ocurra al derecho y al revés porque cuando era niña le gustaba hacerlo cuando se aburría), su carta final para Herman (con quien mantiene una extraña especie de idilio silencioso), sus disfrazados ojos de añoranza ante la pareja de recién casados con quienes conversa en el hotel, y finalmente, su llanto. Marta me robó el corazón. Y algunas lágrimas. Pero por alguna extraña razón, siempre sentí que su melancolía estaba llena de encanto. Ví algo de esperanza en su tristeza, en su catarsis de último momento. Y es que las certezas a veces duelen. Pero se puede lograr mucho una vez que se sujetan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Creo que lo he dicho casi todo. El cine latinoamericano da señales de buen pulso. Así me lo hacen pensar esta cinta y “&lt;em&gt;El Abrazo Partido&lt;/em&gt;”, vistas apenas con dos meses de distancia. Ambas en la misma línea. Con sus fortalezas presentes en la voluntad de diseccionar la cotidianeidad, sin caer en el simplismo. De dejar al desnudo el espíritu humano en su estado mas puro. Sin pirotecnias ni lujos. Ni pretensiones molestas. Bien dicen que las crisis agudizan la visión artística, en lugar de apaciguarla. Puede ser solo un delirio mío, movido por la esperanza. Aunque estas dos, “&lt;em&gt;Maria Llena Eres de Gracia&lt;/em&gt;” y “&lt;em&gt;Diarios de Motocicleta&lt;/em&gt;” me hacen pensar que esto es mas que un deseo. Pero sea lo que sea, a “&lt;em&gt;Whisky&lt;/em&gt;” nada ni nadie le quitarán su título ganado a pulso de “&lt;em&gt;joya&lt;/em&gt;”. No hay más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En pocas palabras:&lt;/strong&gt; Corrosiva, maliciosa, humana, conmovedora. Título indispensable en la filmografía latinoamericana del nuevo siglo. He dicho…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Te lo explico con estrellitas?:&lt;/strong&gt; &lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/5.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-112390253992243636?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/112390253992243636/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=112390253992243636' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112390253992243636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112390253992243636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2005/08/estreno.html' title='estreno'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-112286562489871634</id><published>2005-07-31T21:55:00.000-05:00</published><updated>2005-08-01T16:05:42.773-05:00</updated><title type='text'>estreno</title><content type='html'>&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/charlieblog.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;(O como se llama de verdad: "&lt;em&gt;Charlie and the Chocolate Factory&lt;/em&gt;") &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Director:&lt;/strong&gt; Tim Burton&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Año:&lt;/strong&gt; 2005&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cada vez que Tim Burton saca a la luz un nuevo proyecto existe mucha anticipación en el medio. Los cinéfilos del mundo se agitan. Sin hacer mucho mas que tener un estilo muy personal (como si eso fuera poco) y sacarle el mayor provecho, Burton se ha convertido en el consentido de muchos, incluyéndome. Su voz habla, de maneras extrañas (tan extrañas y retorcidas como muchos juran que son los caminos de Dios) de aquellos seres que por alguna razón, y aunque suene a cliché, simplemente “&lt;em&gt;no encajan&lt;/em&gt;”. Le ha dedicado su carrera, o la mayor parte de ella, a retratar de distintas maneras a encantadores outsiders, que le deben el encanto precisamente a esa calidad de incomprendidos y relegados, y a lo mucho que dicen de esa sociedad de la que se han retraído. Y no podemos olvidarnos de su entorno. Sus ambientes son tan detallados y sublimes, que en pantalla siempre lucen como una materialización de los paisajes internos de sus protagonistas (decorados, si cabe llamárseles de tal manera, que contribuyen, a veces más que los diálogos, en la comprensión de las idiosincrasias y manerismos de los mismos). De ésta convulsión previa a sus estrenos, “&lt;em&gt;Charlie y la Fábrica de Chocolate&lt;/em&gt;” no ha estado exenta. Amén de la campaña publicitaria que la ha acompañado (la mas grande, quizás, para cualquier film de Burton), el puro nombre del autor ha logrado que en círculos en los que no se acudiría a ver una película cuya promoción en México incluye concursos para ganar viajes y juegos de video se escuche la siguiente frase: “&lt;em&gt;Vamos a ver la de&lt;/em&gt; Charlie” (¿o se imaginan semejante campaña para un título como, digamos, “&lt;em&gt;Ed Wood&lt;/em&gt;”?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fué. Viernes, día de estreno. Sala &lt;em&gt;VIP&lt;/em&gt;, porque era la única en la que se podía ver con subtítulos (en todas las demás estaba doblada). Pero hoy, aunque muy pocos nos sintiéramos &lt;em&gt;VIP&lt;/em&gt;, y todavía menos tuviéramos la capacidad económica para clamar serlo, creo que hubo pocos (o nulos) remordimientos monetarios. Veinte pesos más no son mucho cuando se trata de ver la nueva de Tim Burton en su idioma original y sin la voz de, ¿qué se yo?, ¿tal vez “&lt;em&gt;McGyver&lt;/em&gt;”?. Y es que a pesar de que si pude vislumbrar uno que otro sujeto visiblemente pudiente (segmento de mercado al que se dirige dicho concepto, sin duda), creo que la sala estaba poblada, en su mayoría, por fans del cineasta. Eso lo pude corroborar con los murmullos y pequeñas expresiones de emoción (incluso creo que hubo algunos aplausos) durante la proyección del nuevo trailer de “&lt;em&gt;Corpse Bride&lt;/em&gt;” (delicioso adictivo, ya quiero que sea Octubre), que muy acertadamente antecedió a la cinta Y volviendo a mis indagaciones demográficas en la sala, solo ví a dos niños pequeños dentro. No pude evitar notarlos, tengo que confesarlo, con cierto disgusto (y no porque me desagraden los niños, sino porque por lo regular representan una amenaza para la mayoría de los cinéfilos). Pero bueno, olvidaba que “&lt;em&gt;esta es una película para niños&lt;/em&gt;”. Pero además de ellos, todos los demás, habíamos pasado (muy lejos estábamos en algunos casos) de la pubertad, y otros cuantos más ya se encontraban rozando las “&lt;em&gt;pausias&lt;/em&gt;”. La mayoría eramos jóvenes. Pero sí, todos teníamos algo en común. Fuimos a ver “&lt;em&gt;la de&lt;/em&gt; Charlie”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay varios elementos que delatan la identidad del autor, desde los primeros segundos de película transcurridos. La música de Danny Elfman, que se escucha desde que aparece el logotipo de la compañía productora, con el que el director juega otra vez (ahh, realmente me gusta que haga eso), prolongándose algunos minutos más, durante unos créditos iniciales, como siempre estupendamente diseñados y sonorizados (aunque los CGI por alguna razón no considero que ayuden del todo al cine de Burton), que parecen por sí mismos un número musical danzado por esas manos robóticas hacedoras de chocolate. Elfman está al tope, una vez mas. Hacía rato que no le escuchaba algo tan suyo, tan Elfmaniano, tan característico e identificable, pero a la vez sorprendente (aunque su música, y sobre todo la que escribe para las obras de Burton, siempre ha sido maravillosa). En breve, comienza la historia, con la voz de un narrador, que le da el tono de cuento al relato, desde el principio, mismo que se confirma con cada segundo de cinta que pasa. Estámos ante un cuento. Pero éste no es un cuento cualquiera. Es uno de Roald Dahl, y contado por Tim Burton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trama es simple. De hecho no hay tanta trama como hay situaciones. Pero la que hay, va como sigue: Willy Wonka es el enigmático dueño de una fábrica de dulces, la más grande que existe, a la que desde hace años no ha entrado nadie. Un día, Wonka decide colocar 5 boletos dorados en algunas de las barras de chocolate que se distribuirán en todo el mundo. Los niños que descubran esos boletos serán invitados, cada uno con un acompañante, a dar un recorrido por su espectacular empresa. Sólo uno de ellos resultará ganador de un premio final. Poco a poco, los ganadores van surgiendo de diversas partes del globo (o bueno, ahora que lo pienso, de las partes anglosajonas del globo, mas una que se cuela, para efectos de diversidad en el grupo). Entre esos niños se encuentra Charlie Bucket, un chico de escasos recursos, quien justo un día antes de que el gran evento tenga lugar descubre, por ninguna otra cosa sino suerte, el boleto que lo llevará a hacer realidad su más grande sueño y mayor obsesión hasta el momento: conocer la fábrica de Chocolates Wonka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez dentro de la fábrica, lo que sigue es simple y sencillamente la puesta en práctica de dos cosas: el discurso de Dahl y los recursos de Burton. Y no nos quejamos. Al contrario. Que ahora Burton sintió, quizás, la libertad de ser todo lo &lt;em&gt;quirky&lt;/em&gt; que quiso, puede ser verdad. El material daba para eso. Vaya, se dio el lujo hasta de armar un bizarro número musical por cada personaje “&lt;em&gt;expulsado&lt;/em&gt;” del juego. Interpretación y coreografía cortesía de sus “&lt;em&gt;Oompa-Loompas&lt;/em&gt;” (aunque en realidad, el mérito es, una vez mas, para Elfman, quien no solo escribió las canciones sino que las interpreta, y para Dahl, cuyos versos se extrajeron directamente del libro, conformando con estos las letras de las canciones). Y respecto a Burton, se le agradece enriquecer al texto con sus costumbres sádicas, que no hacen excepción siquiera con los pequeños. Por momentos, llegué a preguntarme si lo que les pasaba a dichos personajes sería tan divertido para esos dos niños que estaban en la sala como lo era para mi. Y quién sabe. A veces pensé que la mano de Burton era demasiado dura como para un filme de niños. Y muchos pensaron lo mismo de Dahl, sobre sus libros. Pero “&lt;em&gt;Charlie y la Fábrica de Chocolate&lt;/em&gt;” tenía que ser un poco dura (y por momentos hasta desconcertante). Se habla aquí de todas las maneras en las que se puede a echar a perder a un niño. Y esos niños echados a perder que retrata, resultan todo un deleite de atestiguar, sobre todo, porque nos recuerdan a tantos adultos echados a perder que nos rodean. Y sí, creo que las personas con mayores “&lt;em&gt;cualidades&lt;/em&gt;” negativas que conozco, tienen un historial familiar (o por lo menos patriarcal) de miedo. En esta última sentencia recae el peso de la cinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subversión de Dahl, a la que Burton le hace una mancuerna inmejorable (alguna vez lo hizo también Danny DeVito con la estupenda “&lt;em&gt;Matilda&lt;/em&gt;”), es memorable. Que Violet, una de las participantes, sea (dicho por sus labios y los de su madre) una “&lt;em&gt;ganadora&lt;/em&gt;”, con mas de doscientos trofeos adornando las paredes de su casa, entre los que se incluye el de “&lt;em&gt;mejor masticadora de chicle del mundo&lt;/em&gt;” dice mucho, muchísimo, sobre una sociedad obsesionada, y acomplejada, por las competencias (vuelvo aquí a hacen énfasis en mi falta de sentido competitivo, pero ¿tiene algún sentido ambicionar a tener el record mundial de “&lt;em&gt;mejor masticadora de chicle&lt;/em&gt;”? ¿O “&lt;em&gt;mujer con los pechos mas gigantescos&lt;/em&gt;”? ¿O “&lt;em&gt;hombre con el pene mas grande&lt;/em&gt;”? ¿O “&lt;em&gt;el mejor&lt;/em&gt;” cualquier cosa?). Que Mike Teavee, el niño obsesionado con la televisión y los videojuegos, el de el mayor coeficiente intelectual de los 5 invitados, piense, con mucha razón (razón pragmática, más que razón ideológica), que los dulces no tienen sentido, y que por lo tanto no los consuma ni les encuentre ningún gusto, dice también mucho de una generación que ante su enormidad de posibilidades, y capacidades, ha perdido la capacidad de asombro, ha renunciado a su posibilidad de soñar. Los casos de Veruca y Augustus (la &lt;em&gt;niña rica&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;niño obeso&lt;/em&gt;) son mas parecidos entre si, y delatan la voracidad a la que algunos padres acostumbran a sus hijos, un deseo que se coloca por encima de la razón y la sensibilidad. Estas cuatro manzanas podridas son, en su calidad de arquetípicos personajes de cuento, el reflejo de algunas de las mayores fuerzas degradantes de la humanidad. Son personajes megalómanos y extremadamente hedonistas, y a pesar de estar perfilados de una manera quizás demasiado elemental, logran transmitir y hacernos “&lt;em&gt;descifrar&lt;/em&gt;” su mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Willy Wonka, por su parte, carga sus propias cadenas. Si cada vez que pretende mencionar la palabra “padre” lo único que sale de su boca son gemidos vomitivos, es porque la relación con su progenitor había dejado en el sus cicatrices. Es una ironía (o tal vez no tanto) que el dueño y creador de la fábrica de dulces mas grande del mundo fuera hijo de un dentista de convicción exacerbada. Que su padre le haya negado, durante su niñez, con tanto fervor y dureza el mayor placer para un pequeño, que por antonomasia son los dulces (si mal no recuerdo), ¿no tuvo algo que ver con la elección de su destino? ¿No podríamos decir, mas bién, que la provocó? ¿No es este el extremo opuesto al de los padres de aquellas cuatro manzanas podridas, quienes pecaron en su condescendencia? ¿Es la severidad despiadada, entonces, también un pecado que algunos padres cometen hacia sus hijos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charlie, por otro lado, se presenta como el caso opuesto a sus compañeros de viaje. Sus carencias económicas no dan lugar al cumplimiento de caprichos, sin embargo, su familia compensa todo aquello que le falta con afecto real. Su situación familiar, precaria en lo económico pero abundante en todo lo demás, provoca en Charlie el goce de un genuino sentido de confianza en que sus sueños y anhelos pueden volverse realidad. Charlie es el niño que por su difícil situación pero intachable crianza tiene la extraña y contradictoria capacidad de tener los pies bien puestos sobre la tierra, siendo a la vez un soñador. Es un personaje “&lt;em&gt;modelo&lt;/em&gt;”, que no pretende ser real, sino que simboliza los valores que Dahl, y posiblemente Burton, promueven para la educación infantil: abundancia en amor y apoyo, mesura en el cumplimiento de deseos materiales, y la enseñanza de un sentido de realidad que no esté peleado con la inocencia que caracteriza la niñez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto es que el “&lt;em&gt;significado&lt;/em&gt;” de la obra de Dahl es el centro de la historia, y de la cinta. Pero Burton sabe como rodear éste corazón con situaciones divertidas y bizarramente hilarantes. Haciendo honor a la verdad, creo que “&lt;em&gt;Charlie y la Fábrica de Chocolate&lt;/em&gt;” es una de las películas más graciosas que he visto en lo que va del año. Muchas de las puntadas de la cinta, si no es que todas, están embebidas en ese retorcido sentido del humor de Burton, inteligente y por momentos ridículo, pero por lo regular incisivo. No imagino a alguien más realizando este trabajo. Todos sabemos que cuando alguien quiere “&lt;em&gt;hacer de Burton&lt;/em&gt;” las cosas pueden salir muy mal (solo hay que recordar lo que hizo Ron Howard con “&lt;em&gt;El Grinch&lt;/em&gt;”). Pero afortunadamente, éste no es el caso. Burton es el mismo y se encuentra en plena forma. La propia elección de casting así lo denota. La mancuerna Depp-Burton nos trae, de nueva cuenta, un personaje memorable, inusual, a veces desconcertante, pero siempre adorable. Pero el mérito no es todo para Depp. Los actores secundarios, aunque no haya mucho espacio para su lucimiento, brindan un soporte muy valioso a los protagonistas (los padres de los niños, en especial y por su eficiente desempeño, facilitan al público comprender el porqué de las personalidades de los pequeños).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, y a pesar de que el sabor en la boca que deja la película es, en general, bastante dulce, “&lt;em&gt;Charlie y la Fábrica de Chocolates&lt;/em&gt;” tiene algunos defectos serios. El mas notable es su ritmo narrativo. Lo que se cuenta es tan basto, y debe cubrir tantas “&lt;em&gt;formalidades&lt;/em&gt;” (un número musical por cada expulsión, una expulsión por cada personaje, un cuarto distinto por cada expulsión, flashbacks para conocer el pasado y comprender el presente de Willy Wonka, etc.) que la cinta se hace poseedora, con esto, de un pulso demasiado irregular. La parte final, en la cual se resuelve la historia de Willy Wonka, principalmente, se siente más como un epílogo prescindible que como parte importante de la historia. Y no es que lo que se cuenta no tenga relevancia, sino que la fuerza de la narración parece desinflarse un poco una vez que los personajes abandonan la fábrica. Y hablando de Willy Wonka, a pesar de que considero que la interpretación de Depp es bastante afortunada, los flashbacks de su infancia se sienten también un poco forzados, a pesar de ser necesarios para comprender la dinámica padre-hijo del personaje principal y su progenitor, ya que esta dinámica, en cada personaje, es el motivo principal de la historia. Aún así, y aunque todo tenga su razón de ser, hay algo incómodo en esa estructura tan esquemática que tiene que seguir la cinta (es decir: &lt;em&gt;nuevo cuarto – flashback- personaje se porta mal - personaje es expulsado de manera graciosa - número musical - cambio de cuarto – flashback - personaje se porta mal&lt;/em&gt;…). A pesar de esto, y en beneficio de Burton y su equipo, las risas de la audiencia nunca pierden su ritmo y presencia durante la proyección. Tampoco se ausenta, en ningún momento, el asombro. Lo que vemos en pantalla es realmente una explosión de color y de música, y es verdad que cuesta trabajo despegar los ojos de la pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser honestos, “&lt;em&gt;Charlie y la Fábrica de Chocolate&lt;/em&gt;” no está a la altura de lo mejor de Burton. Y no tiene porqué estarlo. Uno no puede esperar un “&lt;em&gt;Ed Wood&lt;/em&gt;” cada “&lt;em&gt;tantos&lt;/em&gt;” años. Sin embargo, sí se encuentra al tope de lo que se ha visto este verano, y definitivamente si satisface nuestra ansia por una nueva dosis de aquello que solo Burton sabe darnos. ¿Y que es eso? Siendo franco no creo poder definirlo mas allá de todo lo que he dicho hasta el momento. Pero de que “&lt;em&gt;Charlie…&lt;/em&gt;” lo tiene, lo tiene. Algo que también tiene es tela de donde cortar. Al terminar la proyección, mi familia y yo no hacíamos más que comentar sobre la cinta. Sobre los padres y los hijos. Sobre los errores que se cometen. Pusimos nombres de niños y adultos conocidos a sus personajes. Y la conversación culminó con una reflexión de mi mamá (o auto-cuestionamiento, mas bien): ¿nos habría criado correctamente como madre? ¿Habría traído al mundo gente de bien? Después de pensarlo un minuto, y con cierta (y honesta) tranquilidad, dijo pensar que sí, a pesar de saber que en algunos momentos ha cometido errores. El hecho de que mi madre saliera de la sala con esa certeza, como una especie de regalo, me pareció algo muy bello. Que lo que acabábamos de ver motivara esa conversación es un buen cumplido para sus creadores. De hecho, creo que no se puede decir nada mejor sobre una “&lt;em&gt;película para niños&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En pocas palabras:&lt;/strong&gt; Hilarante. Subversiva. Colorida, pero a la vez oscura. Imprescindible para los fans de Burton. Y para todos los demás no deja de ser una buena opción.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;¿Te lo explico con estrellitas?:&lt;/strong&gt; &lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/4.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-112286562489871634?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/112286562489871634/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=112286562489871634' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112286562489871634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112286562489871634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2005/07/estreno_31.html' title='estreno'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-112225736782905696</id><published>2005-07-24T21:00:00.000-05:00</published><updated>2005-08-01T00:39:41.110-05:00</updated><title type='text'>estreno</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;SIN CITY&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/sincityblog.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;(O como le pusieron acá: "&lt;em&gt;La Ciudad del Pecado&lt;/em&gt;")&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;Directores:&lt;/strong&gt; Robert Rodríguez y Frank Miller&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;Director Invitado:&lt;/strong&gt; Quentin Tarantino&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;Año:&lt;/strong&gt; 2005&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;“&lt;em&gt;Sin City&lt;/em&gt;”. El nombre por sí mismo es ya bastante elocuente. Y lo que se cuenta está a la altura. En esa ciudad, hay poco lugar para los ideales (que, aunque están en peligro de extinción, existen). Ahí, rige la ley del mas fuerte. Y el más fuerte, a veces no es quien creeríamos que es. En una ciudad donde las prostitutas tienen tanto poder como los policías, y los policías son tan corruptos como los criminales, cualquier cosa puede pasar. Cualquier cosa. Y ninguna situación será lo suficientemente inverosímil. En Sin City, repito, y cada minuto de película que pasa lo corroboramos mas, todo puede pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última cinta del multicapacitado (multitalentoso, dirían algunos) Robert Rodríguez, es un cocktail de venganzas, traiciones, muerte y deseo. Eso y muchos disparos. Y sangre. Blanca, roja y amarilla. Una traducción literal del lenguaje del cómic al cine, por primera vez lograda (ya lo habían querido hacer, o daban señales de pretenderlo, Warren Beatty y Ang Lee, por mencionar solo dos). Ayudó, claro, que la cinta fue co-dirigida por el autor de las historietas en las que se basa: Frank Miller. Y sí, no dudo que el espíritu de su trabajo haya sido captado de la manera mas fiel posible. La fotografía en blanco y negro, con backgrounds digitales, incluyendo salpicaduras de color por aquí y allá, y el diseño de producción, son apabullantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los logros de “&lt;em&gt;Sin City&lt;/em&gt;” no se limitan a lo técnico. Las actuaciones de la mayoría de sus personajes principales son bastante logradas. Resalta un Mickey Rourke debajo de kilos de maquillaje, un Bruce Willis que ya tiene mas que comprobada su calidad de “&lt;em&gt;forzudo&lt;/em&gt; &lt;em&gt;que también actúa&lt;/em&gt;”, un Benicio del Toro que le imprime mucha fuerza y un sano cinísmo a su personaje (aunque con una prótesis nasal que aún a pesar de que la fotografía en blanco y negro se nota falsa) y un Clive Owen en un personaje medio ambiguo, pero que a pesar de todo, y por su solvencia actoral, le creemos cada gesto y cada paso que da (por el contrario, Jessica Alba y Alexis Bledel no esconden su educación televisiva y están a la altura, por momentos, de cualquier protagonista de novela de Televisa). Otro de sus aspectos notables es su ritmo narrativo, imparable, vertiginoso. Y bueno, tengo que volver a eso. La estética. Música, edición, mood. Porque sin su look tan particular, aún conservando sus buenos histriones, “&lt;em&gt;Sin City&lt;/em&gt;” sería muy poco de lo que es. Tendría muy poco de aquello que le está ganando la aceptación casi general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, lo acepto. Creo que “&lt;em&gt;Sin City&lt;/em&gt;” es estilo sin sustancia. Creo que Frank Miller (y ahora Rodríguez) creó un universo notable en su estética, pero nada más. Su inspiración, para mí, proviene quizás de una excesiva producción y suministro de testosterona por parte de su organismo. Y tal vez mi metabolismo falle en ese departamento, pero aparte de confesar que pasé dos muy entretenidas horas en mi butaca, no puedo decir mucho. Corrijo: no puedo decir nada. Pero lo voy a intentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dije anteriormente, en Sin City todo puede pasar. Y esta premisa es, de igual manera, su mayor acierto y su peor condición. El hecho de que sepamos que podemos ser sorprendidos por las vueltas de tuerca de las que son y seguirán siendo presa algunos personajes, y sobre todo, por el próximo gesto o situación violenta por ser superada, provocan cierto golpe de adrenalina en el espectador. Lo malo es que esa adrenalina no es mayor o menor que la que podría uno sentir ante un videojuego, en el que todo se experimenta desde cierta distancia. Al fin, si nos matan volvemos a empezar. Todo, desde la violencia, hasta los momentos cuasi-emotivos de la cinta, se perciben desde esa distancia segura que perjudica mucho al impacto, mas allá del visual, que podría causar. Pero es un efecto secundario de su estética, con la cual la cinta gana mucho, pero también pierde bastante. Y lo que pierde, para mí, es lo que hace que una película trascienda o no de entre mis visitas a la sala de cine: significado. Y de la emoción, que no es lo mismo que la acción, ni hablar.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Los personajes, por su parte, y a pesar de estar retratados casi todos en blanco y negro, podrían calificarse, si mucho, como pintorescos. Aquí no hay mas que una sucesión de situaciones bizarras unas tras otras, y los personajes, mas que hacer un viaje, sirven como instrumentos para retratar y resaltar dichas situaciones. Vaya, parece que no buscan mas que la notoriedad, quedarse grabados en nuestras memorias, y con sus características esto no es nada difícil de lograr. Pero al final, son como logotipos bien diseñados para empresas inexistentes. Los recordaremos, seguro. Pero no nos dijeron nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En fin. Vale la pena checarla por la propuesta estética y porque sea lo que sea, y te guste o no, una cosa es segura: te vas a divertir. Nunca habíamos visto algo igual. Y sobre mi brevedad, lo siento. Una crítica fugaz para una película con un impacto ídem. Pero eso sí, se ve muy bien. Especial para diseñadores gráficos, diseñadores de interiores y demás seres con sentido visual super-desarrollado. Ahora sí, no puedo decir más.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;En pocas palabras:&lt;/strong&gt; "&lt;em&gt;El Cuervo&lt;/em&gt;" de la nueva generación. Con méritos, sin duda, pero muuuuy sobrevalorada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Te lo explico con estrellitas?:&lt;/strong&gt; &lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/3.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-112225736782905696?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/112225736782905696/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=112225736782905696' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112225736782905696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112225736782905696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2005/07/estreno.html' title='estreno'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-112225684135533421</id><published>2005-07-24T20:55:00.000-05:00</published><updated>2005-07-26T00:58:38.396-05:00</updated><title type='text'>estreno</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;GUERRA DE LOS MUNDOS&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/waroftheworldsblog.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;(o como se llama de verdad: &lt;em&gt;"War of the Worlds"&lt;/em&gt;)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Director:&lt;/strong&gt; Steven Spielberg&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Año:&lt;/strong&gt; 2005&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Spielberg tiene algo. Creo que el hombre es de esos extraños casos en los que uno podría afirmar que alguien “&lt;em&gt;nació para esto&lt;/em&gt;”. Más allá del profundo cariño que un servidor pudiera deberle, al haberme inducido, con sus mas célebres trabajos de antaño, a mi precoz cinefilia, e independientemente de la redondez de sus obras (que es muy variable), siempre, absolutamente siempre, hay algo que vale la pena de su trabajo vigente, cualquiera que este sea, y que se pone por encima de lo que puede “&lt;em&gt;valer la pena&lt;/em&gt;” entre los trabajos de otros de sus colegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien, ideológicamente podrían objetársele varias faltas, su cine, como el medio para contar historias que fundamentalmente es, siempre posee un rigor narrativo que el enorme dominio de su oficio y su amor por el lenguaje cinematográfico le permiten. Aunque lo que se contara fuera el parto de un becerro. O el trayecto que sigue un alimento por el aparato digestivo. Cualquier nimiedad, en manos de Spielberg contaría, por lo menos, con tres momentos memorables. Cualquier anécdota que pudiera no merecer ni la mínima atención del respetable público, como la enésima invasión extraterrestre captada en celuloide, en sus manos, se convertiría si no necesariamente en un clásico, sí en un espectáculo imprescindible de experimentar. Y justo es eso lo que sucede con “&lt;em&gt;Guerra de los Mundos&lt;/em&gt;”, su último proyecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace falta decir mucho sobre la trama. Los extraterrestres nos invaden y están decididos a exterminarnos. Ya lo vímos en “&lt;em&gt;Día de la Independencia&lt;/em&gt;” y en “&lt;em&gt;Señales&lt;/em&gt;”, por mencionar solo ejemplos recientes. Vaya, hasta Tim Burton nos recetó una (exquisita) farsa con el mismo telón de fondo en “&lt;em&gt;Mars Attacks!&lt;/em&gt;”. Lo importante aquí no es lo que se cuenta. Y sobra decir que considero que incluso las muchas fallas, sobre todo de plausibilidad, en el guión, también obedecen a este mandato. Lo que importa, en esta ocasión, es cómo se cuenta. Que lo vemos todo desde el punto de vista de una familia tampoco es novedad, también lo hizo Shyamalan. Pero el funcional matrimonio que logra el director entre los recursos con los que cuenta, sin embargo, si es de aplaudirse. Y es que el, como nadie, conoce la importancia que cada elemento juega en el logro de una reacción en los espectadores. Y a pesar de que muchos, cuando piensan en Spielberg piensan en efectos especiales, el hombre sabe que economizar a veces es la mejor arma. Conoce de sobra, también, el poder de la pirotecnia. Sabe cuando esconder. Y cuando apantallar. Es esa manera magistral de “&lt;em&gt;jalar los hilos&lt;/em&gt;” (digo, ya que estamos hablando de marcianos no está de mas un pequeño homenaje a Ed Wood) la que nos recompensa con creces por el dinero gastado en el boleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que ya quisieran muchos, con sus modernismos y supuestas propuestas avant-garde, contar las cosas tan bien como lo hace este señor. Y para muestra basta un botón. Solo recordemos lo que uno podría llegar a pensar durante el metraje de otra película veraniega y espectacular. Digamos “&lt;em&gt;Matrix: Reloaded&lt;/em&gt;”. Entre tanto vericueto argumental y camaras lentas excesivas, uno tenía tiempo para articular mentalmente, y para sí mismo, cosas como: “&lt;em&gt;ah, que padre les salió ese efecto&lt;/em&gt;”. O “&lt;em&gt;no… eso se vé como monito de Game Cube&lt;/em&gt;”. En “&lt;em&gt;Guerra de los Mundos&lt;/em&gt;”, por el contrario, no recuerdo haber pensado, en ningún momento, algo sobre los efectos especiales, o de sonido, o la música (que, aunque fue compuesta por John Williams, sorpresiva y afortunadamente nunca busca notoriedad, sino que se limita a humildemente complementar a las imágenes). Recuerdo, mas bien, haber tenido reacciones. Ante el aciago tono de un atractivo prólogo con narrador. Ante el sonido de unos poderosos y persistentes relámpagos. Ante la mirada ominosa de unos trípodes y el terrorífico ruido de maquinaria que servía como preludio a su ataque. Ante las ropas de las pulverizadas víctimas, cayendo lentamente al suelo. Ante enormes tentáculos tomando con saña a prisioneros hacia un incierto final... Si se trataba de sacarlo a uno de la butaca y meterlo en lo que sucedía en pantalla, creo que “&lt;em&gt;Guerra de los Mundos&lt;/em&gt;”, casi en la totalidad de su duración, lo logra. Inconsistencias en el guión aparte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He escuchado muchos “&lt;em&gt;peros&lt;/em&gt;”, y con algunos coincido. Pero ya quisiera poder sentarme a disfrutar una película de Michael Bay, o de muchos otros, como lo hice con esta, con todo y sus hoyos de guión. Pero no. Creo poder decir que “&lt;em&gt;Guerra de los Mundos&lt;/em&gt;”, al igual que su autor, y sin ser una obra lograda en su totalidad, tiene algo. “&lt;em&gt;Alg&lt;/em&gt;o” bastante escurridizo e indefinible. Pero lo tiene. Una sensación de ruina. De fragilidad. De canibalismo. “&lt;em&gt;Eso&lt;/em&gt;” que nos hace sentir esta nueva invasión extraterrestre, que no es otra cosa mas que una representación de la escondida conciencia colectiva de la vulnerabilidad de la especie humana (o nuestro temor a ella, aún a pesar del conocimiento de nuestra supuesta supremacía), en carne propia. Donde no hay, como en “&lt;em&gt;Día de la Independencia&lt;/em&gt;”, gente escondiéndose en las ruinas sobándose las espaldas, unos a los otros. Aquí solo hay gente que corre desesperada. Gente que despoja a una familia de su bien mas preciado, un automóvil que funciona (tan controvesial dentro como fuera de pantalla), en una escena tremendamente lograda, y representativa de lo que es realmente, y lo que provoca, la desesperación humana. Una desesperación que nos convierte en verdaderos verdugos. Esta misma supervivencia humana/animal se refleja también en la escena en la que Ray, el personaje de Tom Cruise, se vé obligado a matar, por su propio bien y el de su hija, a Ogilvy, un desequilibrado Tim Robbins que, usando una vez mas esa dicotomía “&lt;em&gt;amenazador/vulnerable&lt;/em&gt;”, pareciera repetir su oscareado papel de Mystic River. Esta escena del asesinato, sin ser explicita, o precisamente por eso, con esa música-ruido de Williams a todo lo que dá, acompañada de los tarareos infantiles y atemorizados de Dakota Fanning, es también una de las mejor resueltas en la cinta. Y como estos, hay otros momentos, también valiosos, esparcidos a lo largo de la película. Lamentablemente, son solo eso, momentos. Pero qué momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aspectos negativos también los tiene, bastante notables. El crescendo inverso de su estructura crea una especie de sinsabor final, un anticlímax que, junto a la muy complaciente conclusión escrita a los personajes, y la atípica (pero inteligente) resolución directa del libro de H.G. Wells, aproximan a los espectadores al disgusto y la decepción. Es como una montaña rusa en la que el último cuarto del viaje tiene una velocidad de 2 kilómetros por hora. Además, el hecho de que este proyecto haya sido desarrollado en conjunto por Spielberg y Cruise, y por ende tuviera a este último como protagonista, no le beneficia mucho, y no porque Cruise se desempeñe mal como actor (al contrario, creo que logra un trabajo bastante decente). El problema es que a un público tan influído por el poder mediático, del que Tom Cruise es uno de sus dioses, le cuesta trabajo creer que Ray es realmente un hombre común y corriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guión, por su parte, tiene varios puntos bastante flojos (además de sus agujeros y problemas de plausibilidad), siendo el mas notable un intento de nudo dramático a la mitad de la narración, la partida del hijo con los soldados, que no termina de convencernos (no se logra entender exactamente cual es la motivación de dicho personaje) y que, peor aún, dá lugar al peor golpe de efecto de la película, su final feliz, en el que solo faltaron mariposas volando alrededor de los protagonistas. Aunque no hicieron falta mariposas para hacer darnos cuenta de que, efectivamente, y una vez mas, Spielberg nos recetó, a fuerzas, otro final feliz. Demasiado feliz. Argumentalmente, entiendo que tal vez el viaje de Ray, el personaje central, el cual presumiblemente es la transición de la indiferencia a la responsabilidad paternal, estaría incompleto si uno de los hijos se hubiera muerto. Sobre todo, considerando que su muerte hubiera abierto otras posibilidades que definitivamente no se iban a explorar en esta cinta (la muerte de los hijos es un tema que se trata en cine por lo regular como eje de la trama y no como un elemento menor en la historia, y de hecho, de haber sucedido y para cerrar bien, la película debería durar por lo menos media hora más). Pero aún entendiendo esto, tanta complacencia, a la hora de la hora, abruma negativamente. Creo que un final abierto hubiera beneficiado mucho a la historia. La llegada de los personajes a la misma casa, pero en ruinas y sin habitantes, y el cierre de la cinta en la espera del regreso de sus seres queridos, sin respuestas, hubiera sido la opción mas lograda, para mi gusto. Aunque bueno, a la mayoría de la gente no le gustan los finales abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto al final del libro, que a muchos, visto en cine, y de la manera tan breve en la que se explica, les ha parecido estúpido, yo aplaudo que se haya decidido respetarlo, puesto que también se conserva impreso, con esto, el discurso que ha hecho trascendental esta obra a lo largo del tiempo: la intervención humana rinde frutos solo en nuestros delirantes sueños de grandeza. Hay un orden por encima de todo. Por encima de nosotros. La naturaleza pone las cosas en su lugar, eventualmente. Y su voluntad a veces nos beneficia, y a veces nos perjudica. No existe tal cosa como la supremacía del hombre. Somos solo otra especie, con mayores posibilidades, pero que no ha escapado ni escapará del imperio de esa inexorable fuerza. Es la eficaz representación de nuestra vulnerabilidad ante esa fuerza la que ha mantenido vigente y dota de trascendencia el trabajo de Wells, y beneficia ligeramente al trabajo de Spielberg. Creo que a pesar de sus tropiezos, tanto director como guionista entienden y procuran respetar el significado de la obra original y hacen eco de su planteamiento alegórico, en una especie de preludio para la audiencia sobre la resolución, en la escena en la que Ray quiere quitar una astilla del dedo a su hija y esta le dice, porque lo leyó, algo así como “&lt;em&gt;mi cuerpo sabrá cuando expulsarla, tu solo me lastimarás&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, este último trabajo de Spielberg merece la división de opiniones de la que ha sido objeto. Depende de la visión, preferencias y tolerancias de cada espectador que éste considere que la balanza se inclina hacia arriba o hacia abajo. Pero creo que aún a pesar de todo, “&lt;em&gt;Guerra de los Mundos&lt;/em&gt;” merece la revisión. No será la película favorita de muchos. Y no tiene porque serlo. Pero como ejercicio cinematográfico, posee una extraña cualidad: la coexistencia entre lo mejor y lo peor de su autor. O en otras palabras, lo mejor y lo peor de Hollywood. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;En pocas palabras:&lt;/strong&gt; Los buenos (muy buenos) momentos compensan por los malos (muy malos) momentos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;¿Te lo explico con estrellitas?:&lt;/strong&gt; &lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/3.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-112225684135533421?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/112225684135533421/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=112225684135533421' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112225684135533421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112225684135533421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2005/07/estreno_24.html' title='estreno'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-14784808.post-112225647409618130</id><published>2005-07-24T20:15:00.000-05:00</published><updated>2007-08-01T20:27:14.685-05:00</updated><title type='text'>en dvd</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:180%;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;MILLION DOLLAR BABY&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photobucket.com/" target="_blank"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://photobucket.com" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/million_dollar_baby.jpg" border="0" alt="Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;(o como le pusieron acá: "&lt;em&gt;Golpes del Destino&lt;/em&gt;")&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;Director:&lt;/strong&gt; Clint Eastwood&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Año:&lt;/strong&gt; 2004 / 2005 (Estreno en México)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Que “&lt;em&gt;el boxeo está de moda&lt;/em&gt;”. En un principio, al escuchar esa afirmación, sentí cierto y natural rechazo. Nunca he sido fan de los deportes. Pero si existe uno que bien podría asegurar que jamás me produciría ningún tipo de placer o entretenimiento, ése es el box. Y no solo por ser el que mas me remite al coliseo romano, y a la odiosa (pero tristemente válida) frase “&lt;em&gt;al pueblo, pan y circo&lt;/em&gt;”. Así, sin ningún bagaje emocional e histórico de por medio, el ver a dos sujetos de cualquier género “&lt;em&gt;partirse la mandarina en gajos&lt;/em&gt;” (como diría mi hermano) me parece totalmente aburrido, y hasta cierto punto, patético. Bueno, puede que sea yo un tipo extraño. Pero mi disociación del espíritu deportivo parece ser consecuencia de mi carencia de otro espíritu: el competitivo. Nunca me ha interesado ganarle a nadie en nada. Amí solo me importa salirme con la mía, y en ese proceso suele haber muchos delante de mi, y otros tantos muy atrás. Y que lo diga no significa que realmente me importe. Creo que ese es el estado normal de las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los pocos géneros cinematográficos poco valorados y al que yo, por obvias razones, también le suelo huir, es al cine de temas deportivos. Justo así como mi dedo toca el skip del control remoto cuando en mis (malos) viajes por la televisión me topo con el canal &lt;em&gt;ESPN&lt;/em&gt;, así de rápido es como regularmente mi mente decide no ver una película de deportes si ésta se encuentra en cartelera. Lo siento. Soy “el &lt;em&gt;Grinch&lt;/em&gt;” de los deportes (y ahora que lo pienso, de algunas otras cosas). Con todos estos antecedentes, una frase como “creo que &lt;em&gt;Million Dollar Baby&lt;/em&gt; es la mejor película que he visto en lo que va del año”, viniendo de mi, sería difícil de creer. Casi una broma. Pero no lo es. Y permítanme reiterarlo, con otras palabras: creo que el filme es una joya. Y que alguien como yo lo diga creo que lo dota de un pequeño mérito mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quienes amamos el cine, la sensación que produce experimentar una obra lograda, con clase, en la que cada elemento juega un papel importante y se encuentra en su lugar, es casi, casi como llegar al cielo. Y, por mucho que me pudiera doler aceptarlo, creo que las sensaciones que esta película me produce, encuentran en el box su mejor traducción al mundo cinematográfico. Solo a un genio se le pudo ocurrir usar al boxeo para analizar temas mucho mas profundos, que poco o nada tienen que ver con esos millones de dólares que ganan sus practicantes y a los que, con una carga de ironía, se refiere el título original de la cinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trama se centra principalmente en 3 personajes. &lt;em&gt;Maggie&lt;/em&gt; (Hillary Swank), la aprendiz de boxeador, mesera desde su adolescencia y que a sus treinta y tantos años busca una oportunidad en el boxeo. Se sabe capaz de recibir golpes. Lo ha hecho toda su vida. También sabe que su pequeño sueño es “poco realista”, pero no le queda otra opción mas que aferrarse fuertemente a el. Los resultados de tantos años de sueños arrojados por la borda hoy ya no le bastan para conformarse con lo que pinta como porvenir. Su desesperación por hacer “algo” de su vida, y su perseverancia, son mayores que su razón. Por su parte, &lt;em&gt;Frankie&lt;/em&gt; (Clint Eastwood), dueño del gimnasio de boxeo al que Maggie recurrirá buscando instrucción, carga mas que nunca sobre su espalda, durante su vejez, todos sus pecados no resueltos en el pasado. Una hija de la que no obtiene un perdón. Y una conciencia que tampoco se perdona por su cuenta la culpa por situaciones como el ojo ciego de &lt;em&gt;Scrap&lt;/em&gt; (Morgan Freeman), su mejor y único amigo, y eterno protegido, que hoy funge como intendente y velador de su gimnasio. Frankie vive días que se alargan y pesan aún mas a causa de sus conflictos de fé. Sus domingos se determinan por visitas a la iglesia en las que no puede mas que encontrar agujeros en las explicaciones bíblicas. La fé ciega ya no funciona. La soledad es la realidad más tangible en la que viven estos tres personajes, que, aunque no lo sepan, formarán poco a poco parte de una peculiar familia, que, de manera también imprevista, se enfrentará al mismo dolor del que sus integrantes siempre han sido presas. Del dolor que coexiste con el sentido de la vida de todo ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena simple. Y lo es, en la superficie. Pero contada a la manera de Eastwood, apelando a los principios más básicos del cine, la cinta adquiere, por curioso y contradictorio que esto suene, una dimensión mucho mayor que el total de la suma de sus partes. No solo la dirección, guión y actuaciones se encuentran en estado de gracia. Los demás elementos de la cinta son igualmente eficaces a la hora de complementar lo que se cuenta e involucrarnos en ello. La música, también de Eastwood, con su elocuente minimalismo, nos coloca en ese mood melancólico que nos acerca aún más al vivir los protagonistas. La fotografía, en una extraño matrimonio entre naturalismo y preciosismo, nos lleva de la mano por esos rincones de los hogares y las almas de esos personajes, en donde dominan las sombras que juegan a veces convirtiéndose en rostros claroscuros de solemne tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los mayores aciertos de la película es la manera en la que la narración logra hacernos empatizar con los personajes. Con una intensidad que no se experimenta con frecuencia, los espectadores vivimos en carne propia hasta los padecimientos mas pequeños que sufren los personajes. Por ejemplo, aquel momento en el que Frankie trata de persuadir a Maggie de que abandone sus ambiciones de sobresalir en el box, argumentando una falta de talento cuya percepción se liga mas bien a su negativa de entrenar mujeres, podemos sentir ese pequeño temblor en la esperanza de la mujer, un estremecimiento minúsculo pero doloroso, que se refleja en esa mueca interrumpida de desilusión que el rostro de Hillary Swank emite y se traduce como congoja en nuestros sentidos. Momentos como este hay muchos a lo largo de la cinta, algunos de una intensidad mucho mayor, y de una fuerza devastadora. Hay también, sin embargo, momentos íntimos y bellos, esos instantes en los que los personajes crean vínculos, y se desnudan emocionalmente, y sin querer, a través de unos diálogos tan expresivos como naturales y unas actuaciones desprovistas de artilugios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es esa coexistencia entre la oscuridad y la luz, expresada también de manera visual en la dirección de fotografía, la que mejor define a la cinta en su totalidad. La sorpresiva aspereza que alcanza la historia en su última fase, justo cuando como espectadores pensábamos saber hacia donde se movería la trama, no es mas que la abierta expresión de el contenido propio de la obra. “&lt;em&gt;Million Dollar Baby&lt;/em&gt;” no es una cinta que habla sobre los triunfos, o sobre ganar el campeonato mundial. Ni sobre vencer las adversidades. Habla sobre la vida en su condición de eterno combate. De la capacidad humana de recibir y aceptar el sufrimiento, así como también de provocarlo. De la necesidad de darle un sentido propio a nuestra existencia, que se coloca por encima de nuestro afán por encontrar un final digno e idílico. Nos dice que los instantes de convicción en nuestra lucha pesan más que la dureza con la que el destino se vuelque sobre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cine me ha sorprendido una vez más. Cuando entré a ver, con ojos escépticos, esa pequeña película sobre una boxeadora, no me imaginé que al apagarse las luces de la sala habría de encontrarme con todas esas reflexiones, que fluyeron, dicho sea de paso, con la misma intensidad que esas lágrimas que se me escaparon durante la proyección. No es que haya reiterado al box como deporte. Pero ahora sé que se puede usar como hilo conductor a manera de figura cinematográfica para ilustrar temas universales y humanos. Ahora sé que se puede hablar de los dolores de la vida a través de los golpes, duros y bidireccionales, que propicia un hinchado guante rojo, a veces a manos de Maggie, la protagonista, y a veces en las del oponente. Que ese “&lt;em&gt;always protect myself&lt;/em&gt;”, principio del boxeo, debería ser también un principio humano cuya ignorancia lleva al individuo a la perdición. Que los arrepentimientos se hacen tangibles en ese ojo opaco, muerto, que carga Scrap, el personaje de Morgan Freeman, en una de sus orbitas, como consecuencia de una brutal paliza, la última, recibida en sus años de gloria como boxeador. Que no se puede hablar de vida sin sangre o sudor. Ni de la soledad sin cartas escritas y devueltas sin abrir. Nunca se me hubiera ocurrido, pero afortunadamente y para nuestras delicias, Paul Haggis, guionista, así lo pensó. Y Clint Eastwood tuvo a bien mirar con ojos receptivos ese soberbio guión, y traducirlo al celuloide, con suma maestría, por medio de indelebles imágenes y sonidos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;En pocas palabras:&lt;/strong&gt; Una joya. Directo a la colección. No hay más...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;¿Te lo explico con estrellitas?:&lt;/strong&gt; &lt;img alt="Image hosted by Photobucket.com" src="http://img.photobucket.com/albums/v466/skttrbrain82/5.jpg" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14784808-112225647409618130?l=cinembargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cinembargo.blogspot.com/feeds/112225647409618130/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=14784808&amp;postID=112225647409618130' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112225647409618130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/14784808/posts/default/112225647409618130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cinembargo.blogspot.com/2005/07/en-dvd.html' title='en dvd'/><author><name>Beto M.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11892371749676511335</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_aOXhg8s65Co/SWhtzB2lTTI/AAAAAAAAAAM/k3R1vPGk3N4/S220/Photobucket.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
